EL PORQUÉ DE ESTE NOMBRE
Cuando eres pequeño te deslumbras con frecuencia por profesiones que consideras que son lo más de lo más. De hecho casi todos los niños han querido ser o lo desean todavía, ser futbolistas, bomberos, astronautas…ninguno dice que quiere ser barrendero, ni administrativo, ni dependiente de comercio. Hasta aquí, supongo, todos de acuerdo.
Pues bien, cuando vas creciendo te vas dando cuenta que hay otras profesiones que desconocías y que te pueden parecer, cuanto menos, atrayentes. O bien conoces a un personaje famoso y quieres ser como él. Y aquí es donde despega este escrito mío. Yo desde que conocí a Buenafuente, quiero ser monologuista.
Dime rara. Pero me gusta esa manera tan monótona y monóloga de hablar, que te hace sonreir de lo simple que es. Yo me leí un día uno de sus libros, y flipé: resulta que todo aquello que él explica no le ha pasado a él, sino que tiene detrás todo un equipo de gente que le escribe los monólogos (auténticos monologuistas pensantes).
Pues bien, yo quiero ser el pack completo que forma un auténtico monologuista, quiero escribir mis propios guiones, basados en hechos reales y ser yo la persona que los transmita al resto del mundo. Qué sueño más bonito….
Pensando en ello, acabo de descubrir, que de hecho, yo ya soy monologuista, eso sí, no remunerada, pero monologuista al fin y al cabo. Sino que se lo digan a mi marido cada día cuando empiezo a narrarle las vivencias del día, los incidentes que he vivido….(No, no es una conversación, los monosílabos y sonidos guturales no se consideran diálogos todavía).
O a mi jefe, cuando le estoy explicando la situación de este tema o este otro, y él imita a mi marido, solo que cambiando la pantalla del televisor por la pantalla del ordenador…..
Y qué decir de las conversaciones con mis hijos…….sus pensamientos sobre lo plasta que soy, lo equivocada que estoy en mis argumentaciones y demás críticas tampoco son diálogos.
Así que visto todo ello, tengo que reconocer que quizás lo único que me falta para ser como Buenafuente en el aspecto profesional es salir por la tele y cobrar por hacerlo.
Pues bien, cuando vas creciendo te vas dando cuenta que hay otras profesiones que desconocías y que te pueden parecer, cuanto menos, atrayentes. O bien conoces a un personaje famoso y quieres ser como él. Y aquí es donde despega este escrito mío. Yo desde que conocí a Buenafuente, quiero ser monologuista.
Dime rara. Pero me gusta esa manera tan monótona y monóloga de hablar, que te hace sonreir de lo simple que es. Yo me leí un día uno de sus libros, y flipé: resulta que todo aquello que él explica no le ha pasado a él, sino que tiene detrás todo un equipo de gente que le escribe los monólogos (auténticos monologuistas pensantes).
Pues bien, yo quiero ser el pack completo que forma un auténtico monologuista, quiero escribir mis propios guiones, basados en hechos reales y ser yo la persona que los transmita al resto del mundo. Qué sueño más bonito….
Pensando en ello, acabo de descubrir, que de hecho, yo ya soy monologuista, eso sí, no remunerada, pero monologuista al fin y al cabo. Sino que se lo digan a mi marido cada día cuando empiezo a narrarle las vivencias del día, los incidentes que he vivido….(No, no es una conversación, los monosílabos y sonidos guturales no se consideran diálogos todavía).
O a mi jefe, cuando le estoy explicando la situación de este tema o este otro, y él imita a mi marido, solo que cambiando la pantalla del televisor por la pantalla del ordenador…..
Y qué decir de las conversaciones con mis hijos…….sus pensamientos sobre lo plasta que soy, lo equivocada que estoy en mis argumentaciones y demás críticas tampoco son diálogos.
Así que visto todo ello, tengo que reconocer que quizás lo único que me falta para ser como Buenafuente en el aspecto profesional es salir por la tele y cobrar por hacerlo.



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