12 septiembre 2006

EL DÍA 1 Y MURPHY

Como no podía ser de otro modo, el día señalado para el inicio del curso 2006-2007, aquel que tanta angustia me creaba, fue un día de incidentes varios y cúmulo de detalles, que hicieron que cada uno de ellos fuera insignificante, pero que juntos hicieron que me cagara en el Murphy de los cojones y hasta en aquel que se cruzara en mi camino. Pero como no está bien no compartir la historia, después de este inicio, y más teniendo en cuenta mis ganas de soltarlo, empezaré a narrar desde que el día 12 se inició.

Que andaba nerviosa y ansiosa, debido al primer día de colegio era una realidad detallada en post anterior.Y también debido a ello llevaba dos días sin apenas dormir. Así que el lunes 11 sobre las 23 horas me quedé dormida en el sofá viendo CSI. Desperté sobresaltada y miré la hora: 'Sorprendente, podré hasta dormir esta noche!' y me fui a la cama. Nada más echarme descubrí la cagada que acababa de cometer. En el trayecto del comedor a la habitación con la parada de rigor en el lavabo, había perdido el sueño. Intenté volver a cogerlo estirada en mi cama, de lado, intentando encontrar la posición cómoda de cada noche, cerrando los ojos ...e ignorando que el señor insomnio andaba por ahí acechando. Cuando el conciliar el sueño lo vi un reto imposible, me levanté. La ansiedad me impedía sentarme simplemente a ver la tele. Así que me vine al ordenador, a leer, a pasar el rato, a despistar a insomnio a ver si se aburría y se perdía. Dieron las 3:30. No tenía sueño, pero debía descansar. Me fui a la cama, y aún pude ver el reloj que daba las 4:10. Ya no supe más hasta las 6:45. Arriba, y a meterle caña al cuerpo!!.

Debido a las pocas horas de sueño 2:35 exactamente, estoy rota. Necesito doble café y soledad. A ello me pongo. En mi primer visita al wc descubro que en la brevedad de la noche ha habido tiempo para que la señora roja del anuncio llegara a casa, haciéndome sentir hoy, pre-ci-sa-men-te-hoy lo bonito que es ser mujer. Luego las tareas habituales de cada mañana, preparar bocatas múltiples, recoger ropa del tendedero, hacer mi cama, mirar el trabajo avanzado de la mula, ducharme, echar de comer a los peces....y OHH la guppy había parido. Trabajo añadido no contemplado. No hay problema. Despierto niños, y procedo a la liberación de la madre y cambio de paridera de los bebés...(entre 10 y 15 minutos empleo en ello). De los niños, el mayor es una máquina, lo tiene todo al día. El pequeño necesita un Pepito Grillo fijo-continuo enganchado a sus oídos (en este caso, yo). Hago sus camas. Llama mi marido y me dice que donde él está llueve a cántaros. Aquí no.

Quiero ir tranquila esta mañana, aún no tengo cogido el punto del horario, y debo localizar los tutores de mis hijos antes de soltarlos. Salimos de casa a las 8:30. Antes de dar la vuelta a la esquina empieza a llover. Vuelvo a subir a casa, recopilo paraguas y chubasqueros, y salgo de nuevo a la calle. Llueve bastante. Las mochilas nuevas estilo carrito van a acabar con las ruedas chorreando, y luego se las tendrán que colgar para ir a la clase. Reparto paraguas y absorbo yo ambas mochilas llenas de libros (30 kg cada una??). A todo esto hemos perdido ya los 10 minutos que había echado de más (acabo de descubrir que hoy Murphy va a por mi). Llegamos a la escuela mientras suena el timbre que anuncia la entrada a las clases. Entre tanta madre-abuelos-paraguas apenas logro localizar tutores con carteles de cursos. De hecho debido a la lluvia los profesores han decidido guarecerse bajo el único porche del patio central, y quedan totalmente ocultos tras los antes citados. Me lanzo a por un tutor y pregunto por los cursos que me interesan. Me indican zona en el porche. Parece una manifestación. Por fin consigo ver un cartel de 5º, pero cuando llego me dice que la tutora que busco va camino de la clase ya con sus niños, y veo la fila correr bajo la lluvia. Dejo al pequeño en el hueco dejado por esos niños que corren y me pongo a correr tras ellos con mi hijo, hasta que él, con su mejor sonrisa me dice aquello de :'Vete, no hace falta que vengas' (él se hace grande y yo soy su madre, claro). Respeto su opinión, y le dejo ir solo. Regreso a buscar al peque y lo acompaño a su clase. Esta vez todo va bien. En la línea habitual, salgo del cole y cogo la moto aparcada la noche de antes allí para la ocasión. A todo esto descubro que no he cogido el chubasquero. No importa. Tiro millas. Llego al trabajo. Aparco la moto. Andando con mis chancletas de la tirita entre los dedos , las pierdo en dos ocasiones, debiendo retroceder y volver a ponérmelas (si alguien ha visto a la protagonista de Sexo en Nueva York podrá imaginar la ridícula situación con una facilidad tremenda). A todo esto cargada con mi bolso, el casco, y la mochila con los paraguas de mis hijos y sus chubasqueros (que evidentemente no me vienen), haciendo una entrada digna de la mejor puesta en escena de la prota de la serie, incluyendo el careto de 'argh odio al murphy los cojones y a su puñetera madre en el supuesto de tenerla'.

Me he permitido el lujo de ir hoy a buscar a mis hijos y ser la primera en escuchar sus primeras impresiones. Como no podía ser de otro modo, Murphy solo fue a por mi, y ellos tuvieron una entrada dulce y suave.

Gracias a todos por haberme dejado compartir este 'trance' con vosotros.

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