21 septiembre 2006

CALIENTAPOLLAS, CALIENTABRAGUETAS Y DEMÁS TÉRMINOS SIMILARES

Normalmente el momento de la inspiración me acaece mientras ando circulando con mi moto por Barcelona. Bueno, no es que circule paseando, ya quisiera! Sino que como ya sabéis, es éste el medio de transporte que utilizo para ir y volver del curro. Es en esos momentos, en los que mi mente está en blanco (eso quizás sea demasiado decir, porque siempre anda una pensando en sus cosas o hasta en las de los demás) y es más receptiva a cualquier estímulo externo. Resumiendo, que sin saber muy bien porqué, hoy me ha venido a la mente la palabreja del título: CALIENTAPOLLAS. Quizás ha sido mientras veía una tía que estaba de ‘coge pan y moja’ acaparando todas las miradas masculinas de la zona (porque nunca las acaparo yo? Ni siquiera cuando me caí el otro día me miraron….leche complejo me está entrando!!). Pues bien, sea como fuere, el caso es que me ha venido el vocablo a la mente, y sin nada mejor en que entretenerme mientras circulaba, le he venío dando vueltas a ello. Y curiosamente un montón de cosas me han caído encima. Ahí van esos pensamientos a medias, como bocetos a medio terminar.

La palabra calientapollas, es sin duda despectiva. Hasta aquí seguro que todos de acuerdo. Dado que no conozco el término calientavaginas, deduzco que su uso es machista (sea pronunciado o pensado por varón o fémina). También creía que era un término en desuso. Argumento lo del desuso porque lo asocio a una mentalidad retrógada, de la generación de mis padres (como mínimo). Y digo creía porque una visita veloz por el google, me ha llevado a unos cuantos weblogs de muchachos jóvenes (menores de 30) que usaban el término en cuestión (claro, sino no habrían salido en la búsqueda). Y esto sí que me ha hecho pensar que debería escribir sobre ello.

Si quisiéramos describir el significado de la palabra en cuestión, y a falta de descripción en la wikipedia, procedo al desglose en dos: Por una parte calienta y por la otra pollas. La palabra pollas todos sabemos que hace referencia al miembro sexual masculino, también conocido como pene. La palabra calienta, procedente del verbo calentar, significaría aumentar la temperatura. Si usamos un poco el simbolismo sería algo así como aumentar la temperatura del pene o conseguir la erección masculina.

Claro está que no toda mujer que consigue la erección de un hombre es una calientapollas. Nadie diría de su mujer semejante palabra, por ejemplo, quedaría feo (como mínimo). Es decir que la lectura real del término es otra. Y aquí es donde podemos empezar a poner de nuestra cosecha. Podríamos poner a 200 personas en una sala y cada una de ellas aportaría alguna de las características que harían que para ellos esa muchacha fuera portadora de tal calificativo.

Yo, que me he pasado un ratillo dándole vueltas, me cuesta dar pinceladas que ilustren a esa mujer. Desde luego, después de leer esos weblogs tengo múltiples ideas, y es lo que ahora haré, aclarando de entrada, que no estoy de acuerdo con ninguna de esas cosas, y pronunciándome como mujer, diré que cualquier mujer puede hacer uso de sus encantos o desencantos de la manera que desee. Ahí está la libertad….

Una mujer que va provocativa vestida. Que se arregla y potencia sus encantos físicos. Que se permite usar el lenguaje sexual. Que se mueve de manera incitadora. Que empieza relaciones con los hombres, sin llegar a la penetración. Que juega con los hombres con el propósito de dejarlos con las ganas….

Pero seamos serios, y dejémonos de divagar sobre gilipolleces. En el argot coloquial de aquel que es capaz de usar el término calientapollas para referirse a una mujer, calientapollas significa ni más ni menos una mujer a la que se quiere follar y ella le dice que no.

No hay que darle más vueltas.

Ahora aquí si quereis me argumentais lo que querais…. o no.

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