AFECCION CURIOSA...
Hay cosas sobre las que es mejor no cuestionarse el porqué, pero aún sabiéndolo, no podemos evitar el hacerlo. Y en esto estoy yo hoy...
Entre aquellas cosas que hago porque disfruto con ellas, está la de cantar. No, no tengo buena voz, ni siquiera mediocre, pero eso no impide que me pase la jornada entera haciéndolo. Mi padre me decía siempre 'no, si tiene poca voz pero desagradable...' (tampoco era para tanto). El caso es que a parte de pasarme el día entero escuchando música, también la acompaño con mi voz (manera de evadir el verbo cantar por inapropiado).
Durante estas vacaciones, mi hijo pequeño amante de la canción (algo sacó mío porque el resto es de su padre) acostumbraba a conectar la Play con los juegos de Singstar, y como no podía ser de otra manera, acababa robándole el micrófono para cantar yo en solitario. Vale, confieso que el retaco me gana en puntuación siempre, y no hay mejor competencia que la no existente.
Esto no tendría nada de especial, si no fuera porque pasada la primera semana de agosto, el tiempo se estropeó (al menos en la zona del maresme donde veraneamos), y me echaron la culpa a mí el resto de vecinos, y hasta mi propia familia.
No por eso dejé de cantar.
El caso es que el martes pasado amanecí con un dolor de garganta reconocido por mí. Y eso me llevó a una dolencia particular muy curiosa, la ausencia total de voz durante un período de 3 días, y el retorno de la misma, atravesando la faceta Carmen de Mairena. Si alguien me hubiera oido en ese período hubiera imaginado un tiarrón del norte.
Resumiendo, períodos de 10 días con afecciones en mis cuerdas vocales (las dos que tenemos), y que empezó a ocurrirme hace 4 años y se repite cada vez que me constipo o mis defensas andan más bajas de lo recomendable. Eso significa una vez mínima al año, con baja laboral si estoy en activo.Esta vez al estar de vacaciones no ha sido necesario.
Este invierno me hicieron un montón de pruebas para descartar cualquier anomalía, y quedó descartado todo. Según el otorrino, se considera normal el resentimiento en la voz después de un virus respiratorio común...vamos, que se la trae al pairo a qué sea debido, y que cuando me quede totalmente muda durante meses me tendrá en cuenta.
Pero esto no es lo que quería decir, sino que al estar de vacaciones, en este lapsus de tiempo sin voz ( está claro que no solo no puedo cantar sino que tampoco puedo hablar, para alegría de mi marido y mis hijos), he podido pensar mucho en el porqué de está afección. Y en este episodio en concreto, lo se. Los vecinos campistas al ver la imposibilidad de arrebatarme la Play, el micrófono o los CD'S, decidieron atacar directo al problema, y añadieron algo a mi bebida. Con ello no solo no consiguieron no oirme, sino que el tiempo para el final de sus vacaciones mejoró sustancialmente.



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