FANTASIAS SEXUALES
Por partes. El tema de conversación versaba sobre las fantasías sexuales ( ya me enganché, ese tema siempre es un filón, y sino...). Concretamente sobre las que habían enviado algunas radiooyentes , que yo pa mí que muy normalitas no son, la verdad ( las fantasías digo, las radiooyentes si todas son como las que enviaron sus fantasías, pues tampoco).
A- Una muchacha decía que su mayor fantasía era llegar a su casa, y encontrarse a su marido (no a George Clooney, no, a su marido) en la cocina, desnudo del todo a excepción de un delantal negro (fetichismo?), y ahora atentos, friendo patatas congeladas en la freidora.
Dios mío!! donde está la fantasía, me pregunto. En el delantal negro, en el ruido de la campana extractora venga a zumbar para quitar el olor de aceite de la freidora, o en esas papas congeladas empezando a dorarse??
B- Otra muchacha cuenta que su fantasía es llegar al hospital y que el médico que la atiende le haga de todo.
Aquí varios puntos personales. Esta muchacha se creerá que en los hospitales tenemos trabajando al Aimé, al Vilches, al Javier, al Héctor o al psicólogo guapetón de Hospital Central (me veo todos los capítulos por ellos, confieso) , y NOOOOO, aquí como mucho tenemos algún Rusti, y unos cuantos Antonio (el director). Así que las fantasías se empiezan a apagar. Pero además (pongamos que encontramos un Aimé), si tú vas a urgencias, ves la batita blanca, y lo primero que piensas es "Dios que no me haga mucho daño", porque déjate, que en los hospitales, entre el olor (característico negativamente) y el hacinamiento (si hablamos de sanidad pública, claro), vamos que la líbido se queda en la puerta junto con el pitillo que estabas fumando antes de entrar.
Total, que en vista de lo poco que conseguían animarme sus fantasías, empecé a pensar en las mías, y esto es lo que sálió
Trabajo en un edificio donde en el Entresuelo está la Mutua de Futbolistas. Es decir que cada día tengo la ocasión de coincidir en el ascensor con algún yogurcín (dícese chaval de 18 a 25) o a veces hombres sin más ( de los de 25 a los 35). Pues mi fantasía es, no solo coincidir con uno en el ascensor, sino quedarnos solos los dos (llámame clásica...), y aprovechando que casi todos ellos vienen con muletas y no se pueden defender, hacerles............Vale. Ya imaginais el qué, picarles el Entresuelo para que no suelten las muletas, y hacer la buena acción del día.
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