Destino: Madrid
Aunque lo mejor de esta visita a la ciudad alcalaína no fue conocer sus edificios, sino poder conocer lugares de los que tanto se ha oído hablar. Debo agradecerte especialmente tu dedicación, tu tiempo y tu generosidad. No sé cómo conseguiste hacerme ese gran regalo en formato vivencia en La Vaca Flaca, pero sea como fuera, que sepas que no podía dejar de sonreír...conocer a Juanma y esos cuadros maravillosos que nos obsequió, conocer a Raúl...la mítica vaquería con su decoración...no puedes imaginar lo bien que me sentí, porque materialicé algo que había deseado desde hacía meses, y la experiencia fue superior a lo que había imaginado. Fue un lujazo contar con vuestra compañía en aquella noche de sábado en Alcalá, hasta el que vino de fuera para formar parte del sueño. No creo que hubiera disfrutado tanto en ningún otro lugar de Madrid esa noche, P y D, y es que para pasárselo bien lo más importante es la compañía, y eso era inmejorable. Gracias a todos. (Chicas...envidiadme, era la única fémina entre tanto hombre, era posible que algo fuera mejor?)
El domingo conté con un guía de excepción para mostrarme Madrid. Un pitufo que a grandes pasos nos llevó por el centro, que nos llevó al Rastro (casi caigo en la tentación de comprarme el pañuelo de danza del vientre por ocho eurillos), a La Almudena, el Palacio Real, la plaza Oriente (vamos todo lo turístico del centro)...y que nos regaló algo que yo aprecié mucho, y es conocer a alguien a quien tenía yo muchas ganas y que además nos acompañó durante parte de la ruta turística: una niña lindísima de sonrisa limpia y mirada algo triste, que me cautivó. Permitidme que os felicite a ambos y que le agradezca a ella ese detalle.
Y para la noche del domingo un reencuentro con un blogger al que ya había conocido en Barcelona, y que tenía la misión de hacernos ver Malasaña de noche. La vimos, aunque no tuvimos la suerte de ver esas medidas de su Paco, que seguramente le estaba haciendo el salto esa noche....
Y para el lunes mi agenda contaba con tres contactos en una misma cita. Nos recogió la muchacha más vital que he visto nunca para llevarnos a su casa, donde nos obsequió con un maravilloso y genuino cocido madrileño. Convocados a su mesa y en mi honor un blogger con el que nunca había intercambiado palabra fuera de los blogs y que me sorprendió muchísimo, y un yogurín que me dejó enamorada por su modo de hablar (bueno, y por lo guapo que es).
Por suerte y tras el miedo a repetir viajecito apiñados, tuvimos la suerte de que fuera vacío medio compartimento, de modo que la cosa mejoró sustancialmente. Ahora, eso sí, en cuanto salía del metro en mi barrio empezó a llover....al final creo que me utilizarán para luchar contra la sequía en la península.
......DE MADRID AL CIELO.....



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