Regálame tu tiempo
Hoy es un día especial. Han planeado una comida a solas, ella saldría antes del trabajo y él cogería más tiempo para comer hoy, ventajas de sus funciones como comercial. Disponían de un par de horas para comer, luego ella tenía que salir pitando para recoger a sus hijos, que estaban a cargo de los abuelos tras la jornada escolar. Ella se ilusionó cuando sonó su llamada, recogió rápido las cosas y salió con la cara iluminada. Ese sería el premio que se darían hoy, una comida tranquila, sin niños, sin prisas, juntos, solos….
Ella le llevó a un italiano, donde más de una vez había ido ya a comer y sabía de su rapidez y calidad. ¿El precio? ¿Qué importaba hoy ese dato? Sentados uno frente al otro, mirándose a los ojos, recordando que hace ya diez años firmaron un contrato basado en el amor, en la química y en el respeto. Hoy, diez años más tarde, seguía habiendo la misma química, el mismo respeto y aún más amor. También en el inventario habría que añadir los hijos, dos niños que les habían enriquecido y que sólo había contribuido en consolidar esa relación. Sí, nadie dijo que fuera fácil hace diez años, cuando dijeron el sí ante dios y ante el mundo….y no lo había sido. Diez años son muchos días y muchos momentos, algunos de ellos no demasiado favorables. Pero ahí estaban ahora, al cabo de diez años, mirándose el uno en los ojos del otro, aún felices.
La comida parece tardar y él se levanta a reclamar a la camarera. Ella le mira sorprendida, es cierto que se están retrasando más de la cuenta, y que hay hambre…pero no tienen tanta prisa, los niños están cubiertos y él no pasa nada si vuelve al trabajo unos minutos más tarde….Siguen pasando los minutos sin que llegue siquiera el primer plato y él está tenso….le comenta a ella que a ese ritmo no estarán para las 4…ella habría dicho algo, pero sabía que de hacerlo se enzarzarían en una absurda discusión, y hoy no iba a permitir que nada les aguara el día, ni siquiera una comida que tarda de manera exagerada.
Evidentemente, como no podía ser de otro modo, llegó la comida y ambos se pusieron a disfrutar de ella. Delicioso. Cuando la camarera retiró el segundo plato, él más aliviado porque parecía que al final le daría tiempo de comer hasta el postre, se levantó de la mesa para ir al baño. A su regreso, él la contempla de espaldas mientras le espera, los postres ya han llegado y ella aún no ha empezado, esperándole, como siempre. Sí, seguía enamorado de esa niña, ¿qué importaba que pasaran los años si ella seguía sorprendiéndole? No pudo resistir al acercarse a ella, por detrás, tocarle los hombros y buscar su boca cuando ella se giró sorprendida. La besó con la misma pasión de hace diez años pero con otra madurez. Ella respondió a ese beso, siempre lo hacía…..Cuando se sentó la miró y vio lo que veía siempre…el brillo de esos ojos casi color azabache cuando él consigue removerla con sus besos. ‘Y si lo hiciéramos ahora?’ ‘Me encantaría’ ‘Vámonos a casa, estaremos solos…no es muy romántico, pero…’ ‘ Ve pidiendo la cuenta’.
Una vez en el coche, él retorna a ser el comercial con obligaciones. ‘Cielo, antes de eso, debería pasar a ver a un cliente al que le tengo que entregar unas muestras, y luego soy todo tuyo, ¿vale?’ . Y ella acepta la oferta, porque estar con él es la mejor oferta que podría recibir cualquier día de su vida. El conduce a su destino, solicita su colaboración ‘Busca el número 126’ Próximo a ese número un parking, donde aparca el coche. Salen de allí él con el maletín y ella pensando que no valía la pena bajarse del coche que ya le esperaría allí, pero él insiste que igual se retrasa un poco. A diez metros la portería. Miran la botonera de timbres y una placa metálica anuncia habitaciones por horas. El pica. Ella flipa. Pero bueno, todos los negocios tienen derecho a necesitar materiales impresos…. Entran en la portería, no hay conserje ni nada que indique en qué piso están esas habitaciones. Se oye una puerta en algún piso superior y ellos emprenden el ascenso por las escaleras. Una mujer les abre la puerta y les invita a entrar. ‘ Tenía una reserva a nombre de Alex’ ‘ Adelante’. Ella no sale de su asombro. Su marido había hecho una reserva en un local de sexo, donde se dan cita amantes furtivos, donde lo único posible era follar…Les dijo que si querían tenía dos habitaciones más libres, y se las enseñó. En el pasillo se oían los gemidos de placer de otros amantes. No dejaba de ser sumamente morbosa la situación. ‘¿Qué desean beber, cerveza, cava?’ ‘Cava’. Y los dejó en una habitación donde una cama totalmente rodeada de espejos era acompañada por un jacuzzi que invitaba a meterse y a mojarse….Llegó el cava y mientras bebían, él abrió el maletín. En su interior se encontraban los juguetes y complementos que utilizaban en sus juegos sexuales….y la cámara de fotos. El había caído en todo.
Ante los múltiples espejos que reflejaban mil veces su imagen ella se desnudó para él y su objetivo. Las fotos pudieron captar cada momento de ese improvisado strip-tease. El excitadísimo por toda la situación abandonó la cámara. Dos horas de intimidad, de sensualidad, de sexualidad, de morbosidad….Dos horas pueden ser un perfecto regalo.
Ella le llevó a un italiano, donde más de una vez había ido ya a comer y sabía de su rapidez y calidad. ¿El precio? ¿Qué importaba hoy ese dato? Sentados uno frente al otro, mirándose a los ojos, recordando que hace ya diez años firmaron un contrato basado en el amor, en la química y en el respeto. Hoy, diez años más tarde, seguía habiendo la misma química, el mismo respeto y aún más amor. También en el inventario habría que añadir los hijos, dos niños que les habían enriquecido y que sólo había contribuido en consolidar esa relación. Sí, nadie dijo que fuera fácil hace diez años, cuando dijeron el sí ante dios y ante el mundo….y no lo había sido. Diez años son muchos días y muchos momentos, algunos de ellos no demasiado favorables. Pero ahí estaban ahora, al cabo de diez años, mirándose el uno en los ojos del otro, aún felices.
La comida parece tardar y él se levanta a reclamar a la camarera. Ella le mira sorprendida, es cierto que se están retrasando más de la cuenta, y que hay hambre…pero no tienen tanta prisa, los niños están cubiertos y él no pasa nada si vuelve al trabajo unos minutos más tarde….Siguen pasando los minutos sin que llegue siquiera el primer plato y él está tenso….le comenta a ella que a ese ritmo no estarán para las 4…ella habría dicho algo, pero sabía que de hacerlo se enzarzarían en una absurda discusión, y hoy no iba a permitir que nada les aguara el día, ni siquiera una comida que tarda de manera exagerada.
Evidentemente, como no podía ser de otro modo, llegó la comida y ambos se pusieron a disfrutar de ella. Delicioso. Cuando la camarera retiró el segundo plato, él más aliviado porque parecía que al final le daría tiempo de comer hasta el postre, se levantó de la mesa para ir al baño. A su regreso, él la contempla de espaldas mientras le espera, los postres ya han llegado y ella aún no ha empezado, esperándole, como siempre. Sí, seguía enamorado de esa niña, ¿qué importaba que pasaran los años si ella seguía sorprendiéndole? No pudo resistir al acercarse a ella, por detrás, tocarle los hombros y buscar su boca cuando ella se giró sorprendida. La besó con la misma pasión de hace diez años pero con otra madurez. Ella respondió a ese beso, siempre lo hacía…..Cuando se sentó la miró y vio lo que veía siempre…el brillo de esos ojos casi color azabache cuando él consigue removerla con sus besos. ‘Y si lo hiciéramos ahora?’ ‘Me encantaría’ ‘Vámonos a casa, estaremos solos…no es muy romántico, pero…’ ‘ Ve pidiendo la cuenta’.
Una vez en el coche, él retorna a ser el comercial con obligaciones. ‘Cielo, antes de eso, debería pasar a ver a un cliente al que le tengo que entregar unas muestras, y luego soy todo tuyo, ¿vale?’ . Y ella acepta la oferta, porque estar con él es la mejor oferta que podría recibir cualquier día de su vida. El conduce a su destino, solicita su colaboración ‘Busca el número 126’ Próximo a ese número un parking, donde aparca el coche. Salen de allí él con el maletín y ella pensando que no valía la pena bajarse del coche que ya le esperaría allí, pero él insiste que igual se retrasa un poco. A diez metros la portería. Miran la botonera de timbres y una placa metálica anuncia habitaciones por horas. El pica. Ella flipa. Pero bueno, todos los negocios tienen derecho a necesitar materiales impresos…. Entran en la portería, no hay conserje ni nada que indique en qué piso están esas habitaciones. Se oye una puerta en algún piso superior y ellos emprenden el ascenso por las escaleras. Una mujer les abre la puerta y les invita a entrar. ‘ Tenía una reserva a nombre de Alex’ ‘ Adelante’. Ella no sale de su asombro. Su marido había hecho una reserva en un local de sexo, donde se dan cita amantes furtivos, donde lo único posible era follar…Les dijo que si querían tenía dos habitaciones más libres, y se las enseñó. En el pasillo se oían los gemidos de placer de otros amantes. No dejaba de ser sumamente morbosa la situación. ‘¿Qué desean beber, cerveza, cava?’ ‘Cava’. Y los dejó en una habitación donde una cama totalmente rodeada de espejos era acompañada por un jacuzzi que invitaba a meterse y a mojarse….Llegó el cava y mientras bebían, él abrió el maletín. En su interior se encontraban los juguetes y complementos que utilizaban en sus juegos sexuales….y la cámara de fotos. El había caído en todo.
Ante los múltiples espejos que reflejaban mil veces su imagen ella se desnudó para él y su objetivo. Las fotos pudieron captar cada momento de ese improvisado strip-tease. El excitadísimo por toda la situación abandonó la cámara. Dos horas de intimidad, de sensualidad, de sexualidad, de morbosidad….Dos horas pueden ser un perfecto regalo.
Mi más sincera felicitación a Alex y Laura por mantener viva esa química que a veces parece fallar por la incorporación de componentes. Laura, ya te he dicho cómo te envidio...
Etiquetas: RELATO



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