14 julio 2007

'Comida' de empresa

Desde tiempos inmemoriables la empresa en la que trabajo celebra dos cenas anuales en los que invita no sólo a toda la plantilla, sino que incluye 'personas célebres' vinculadas directamente con la misma. Una cena en verano y otra en navidad. Pues bien, este año, y no sé si será así de ahora en adelante o sólo ha sido así esta vez, la cena ha sido sustituida por una comida. Ésta fue el viernes día 13 en un restaurante de un pueblecito costero de la provincia que ofrecía un marco inigualable para actos de este tipo.


La comida consistía en un pica-pica que se servía en las mesas de fuera con los comensales de pie y el segundo y postre servido en un salón interior ya sentados. Al finalizar la comida estaba pactado otro salón con servicio de 'discoteca'. Todo ello con barra libre de bebidas desde que llegamos a mediodía. El resultado a tres horas vista del inicio del acto era evidente y es facilmente imaginable: muchos bebimos más de lo habitual, muchos teníamos ganas de reírnos del mundo, muchos estábamos pasándonoslo de maravilla....


Yo personalmente, que había empezado fuerte antes de entrar al comedor, y asesorada por mi amiga Laura, dejé de beber durante el segundo plato, pero no hizo lo mismo todo el mundo. Por otra parte me dediqué durante la mayor parte del tiempo a hacer un extenso (y buen) reportaje gráfico en formato foto y video. Así que entre que no me gusta bailar (recordemos que soy lo más parecido a un palo rígido) y que estaba ocupada, me pude mantener al margen de la forzada (no entiendo porqué no se respeta a quien no gusta de hacer uso de la pista para bailar) obligación de bailar. Sin embargo había dos personas que no dejaban de insistirme para que bailara con ellos. Uno de ellos era una de esas personas influyentes del mundo vinculado a la empresa. Al principio rechacé cortésmente las diversas invitaciones, insinuaciones y peticiones con las que el susodicho (a partir de ahora P) se acercaba a mí, pero poco a poco, encontré demasiada insistencia por su parte que sólo consiguió incomodarme y agobiarme. Una de las veces me dijo que no me dejaría ir hasta conseguir bailar conmigo, aunque fuera escondidos tras cualquier puerta, cortina o mueble. Todo ello, siempre, bañado con una mirada brillante y una maravillosa sonrisa. Seguí denegando, añadiendo una de las veces, que por favor, no insistiera, ya que yo no quería bailar y tampoco quería ser el centro de las miradas por tenerle a él rondándome de continuo. Eso sí, él, que domina el mundo público, iba y venía, bailando con una y con otra....tengo que reconocer que baila de maravilla y que hacerlo con él era una experiencia placentera.


En una de las ocasiones estaba yo sentada junto a mi amiga natalia, cuando se acercó él de nuevo, y con una cara sonriente, medio en broma medio en serio, me dijo, tras haberle dicho de nuevo a su 'Baila conmigo porque no dejaré de decírtelo hasta que lo hagas' que no me apetecía, pues me dijo algo así como : ' Ten en cuenta que soy el cargo de gran ente y estoy acostumbrado a que la gente ría mis chistes, a que me hagan la pelota...y no estoy acostumbrado a recibir un NO por respuesta' Mi cara de sonrisa plastificada debía ser todo un poema, y Natalia, que debió apreciar más matices de los que yo vi, me invitó a levantarme y bailar con él, tras decir 'Claro, Duna, eso es cierto que P no está acostumbrado a recibir negativas y tú le has dicho ya demasiadas veces que 'no' hoy' El añadió ' No tengo costumbre de pedir las cosas tantas veces, y a ti te estoy casi suplicando...' El caso es que yo ya estaba de pie, que él me cogió y empezamos a bailar.


Hacía muchos años que no bailaba con nadie y la sensación no dejaba de serme extraña. P empezó diciéndome que no es que no me gustara bailar, sino que probablemente sintiera verguenza, y que si era eso, él estaba dispuesto a bailar conmigo en cualquier otro sitio, donde nadie pudiera vernos. Rechacé, no era necesario. Luego me dijo que me olvidara del mundo, que sólo sintiera la música (sentir, no oir) y que me dejara llevar. Finalmente me pidió que le mirara a los ojos, cosa que hice...sólo un momento, porque sentir esa mirada penetrante y fuerte me provocó un escalofrío, me sentí francamente vulnerable. Luego aludió a momentos anteriores de la comida y de otros eventos, donde yo había hecho siempre comentarios abiertos de contenido sexual, donde iba vestida siempre de manera llamativa...Me dijo si todo ello no era más que una máscara que me ponía para evitar que nadie me entrara....'no lo sé, sólo sé que disfruto hablando de muchas cosas y no me corta el hacerlo, pero este campo de batalla no es en el que me sienta cómoda para librar nada'. Lo que hace el tener mundo corrido, el saber estar...que en seguida huyó de eso 'No lo haces nada mal' (sonrisa de 'déjate de rollos') ' En serio, sabes mover la cadera, sólo necesitas confiar en tí misma' (sigo con la sonrisa de 'estoy deseando que esto se acabe'), pero bailo pegada a él, dejándome llevar por él, que mueve su mano izquierda para acomodar la mía derecha como debía haberlo hecho pero no hice, y me dejo hacer, cada vez más suelta, más cómoda, porque mientras él me está llevando en este baile que no es lento, pero que él me lleva como si lo fuera, yo me estoy sintiendo capturada por su seguridad en su capacidad. Y es que me estaba conquistando....'¿Notas alguna cosa?' 'No' (respuesta rápida sin pensar qué debía notar o no), su mano derecha que estaba en mi espalda se hace más firme y me junta más aún a él. Por supuesto que noto su pene ¿cómo no notarlo? pero me hago la despistada, por si cuela. Mi cuerpo no se separa ni un sólo centímetro de el de él. Tampoco me incomoda. Simplemente estoy sorprendida. El sabe que lo he notado, tan juntos como estamos, y yo sé que él sabe que estoy sintiéndole duro conmigo, puedo notar incluso cómo aumenta, pero no me aparto, ni me asusto, ni me escandalizo....termina la canción y siento que por fin he pagado el precio que no dejaba de ser más que un impuesto injusto, me besa dándome las gracias por el placer que le he procurado.


Evito hacer comentario alguno y sigo con mis tareas con la cámara, como si nada hubiera pasado, como si el 'señor poderoso' no hubiera estado insistiendo durante más de una hora, canción a canción para que yo bailara con él, para excitarse con mi cuerpo pegado al suyo, imaginando ves a saber qué cosa.....Minutos más tarde me llamó MM que ya estaba esperándome fuera. Cogí mi bolso y salí de allí sin despedirme.


PD: Imágenes del restaurante en El Album de Duna

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