30 septiembre 2006

DE TABACO, DE INJUSTICIAS Y OTROS VICIOS

A ver si consigo plantear esto sin molestar a nadie y sin ofender esas sensibilidades que todos tenemos a flor de piel, los no-fumadores estamos discriminados.


Ala, ya lo solté, y sin respirar entre palabras, pa que no se diga. Ahora a argumentar el porqué de tal afirmación.


Antes de seguir, decir que hasta hace tres años jamás habría imaginado que algún día podría hablar desde ese lado de los no-fumadores, en realidad como ex-fumadora. Y ahora al lío.

Para argumentarlo me basaré en mi experiencia desde que se prohibió fumar en los lugares de trabajo, y más concretamente en mi empresa.Porque a pesar de estar prohibido fumar en las empresas, los trabajadores tienen derecho a fumar en las horas que dura su jornada laboral. Motivo por el cual deben salir a la calle a hacerlo.


Y aquí es donde encuentro yo la discriminación. Mis compañeros fumadores salen a fumar una media de 4 veces al día. Si calculamos el tiempo de espera al ascensor, el de bajada y el de subida, mínimo 5 minutos. Más el tiempo de encender y consumir el pitillo en cuestión otros 6 minutos más. Y eso sin contar el redondeo al alza causado por la conversación que se establece con el resto de fumadores del edificio, (que claro a fuerza de minutos, días, semanas y meses que llevamos ya con esto, son casi como íntimos), y a los que no dejas con la palabra en la boca, sino que terminas las frases y hasta se espera a que el último que llegó acabe de fumarse el cigarro. Resumiendo que un mínimo de 45 minutos y un redondeo a los 60 ( una hora al cambio), es el tiempo que mis compañeros fumadores en activo dejan su puesto de trabajo para dedicarse a un vicio que les llena (de humo como mínimo).

Y mientras tanto los que no fumamos ¿qué hacemos?. Pues como de momento en mi empresa no han igualado los derechos, (que puestos podría ser la reducción de la jornada laboral de los no fumadores en una hora, es decir salir una hora antes por la tarde, así, plim plam), y yo detesto las injusticias, me he apuntado a un vicio al que dedico el mismo tiempo que ellos: el messenger.

Messenger al que me conecto en 4 ocasiones diarias, con un tiempo estimado por conexión de entre 11 y 15 minutos (dependiendo de los contertulios y las conversaciones que lleve en marcha), y ahora que me diga algo el jefe, que le voy a decir alguna cosa bien cla-ri-ta...

PD: Por favor, qué ganas de fumar que tengo...

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