14 octubre 2006

Relato impersonal 1

Llevaba varios días manteniendo conversaciones con un joven al que había conocido de no importa qué manera..eso sí, a través de LA RED. Lo escribo en mayúsculas porque parece un macro-centro-comercial donde se puede encontrar de TODO. Y cuando digo TODO me refiero a eso, todo lo que puedas imaginar, está en LA RED. Pues bien, como decía había encontrado un muchacho que haría las delicias de cualquier mujer, en todos los sentidos. Era inteligente, simpático, cordial, amable, respetuoso, divertido...y cuando al tercer día conectó su cam, también resultó ser un chico sumamente atractivo, elegante en el vestir, de ademanes sobrios, y guapísimo. Para colmo de mis desdichas, ese muchacho también resultó ser un joven en plena plenitud de su sexualidad.

Curiosamente, a pesar de haber vivido criticando siempre las relaciones internautas-sexuales, donde no entendía qué podían encontrar en escribirse frases sin cesar...me encontré de pronto totalmente sumergida en ese mundo.

En nuestras primeras conversaciones descubrí a un hombre culto, cuyas lecturas eran parecidas a las mías. Compartimos opiniones de libros, de autores, de reportages, de películas ...y hasta de música. Me sorprendió encontrar alguien tan parecido a mí, pero bueno, por eso estaba en el mayor mercado que se puede encontrar. Y así, como quien no quiere la cosa, un día X (que así lo voy a llamar ) me dijo que le parecía una chica maravillosa, con la que cualquier chico se sentiría feliz, por mi capacidad comunicativa, mi charla abierta a todos los temas, mis conocimientos...y mme dijo que sería un placer para él encontrar una mujer como yo para compartir algo más que charlas.

Por supuesto me sentí halagada, y mucho, y empecé a corresponder a sus frases tiernas con otras frases del mismo talante. Y poco a poco, como siempre suceden estas cosas, una cosa llevó a la otra...y en una conversación (siempre a través de messenger) pasó del halago a relatar qué me haría si me tuviera cerca de él. Ni que decir tiene que sus frases consiguieron lo que se proponía él...me sentí cada vez más excitada, más húmeda, más ardiente, más caliente y más mujer que nunca. Y me dejé llevar por el momento, y mis manos teclearon para él, solo para él, las palabras más calientes, húmedas y atrevidas que pude imaginar. Mi mente ya no pensaba, solo quería llevar al éxtasis a X, quería que sintiera todo el placer de mis manos acariciando el teclado, en su cuerpo. Quería que sintiera placer, recorrer su cuerpo, desde los dedos de los pies a su cabeza, paseando por sus piernas, sus muslos, su entrepierna, su estómago, su pecho, sus hombros, su cara...quería acariciarle todo sin ni siquiera tocarle. Y recibió mis caricias a través de sus manos, y notó mi lengua recorriendo su cuello, mis manos acariciando su cuerpo....y sí, llegó, conmigo al otro lado de su pantalla. Sin ni siquiera verme. Solo con mis manos tecleando en exclusiva para él.

Mi excitación era tremenda, pero yo estaba en el trabajo, así que nada podía hacer sin que alguno de mis compañeros se dieran cuenta. Así que cuando acabé de hablar con él, me fui al lavabo, cerré los ojos, y noté sus manos en las mías mientras me acariciaba íntimamente. Y el deseo ardía en mí, allí abajo, y no pude evitar hacer caso a la llamada de mi cuerpo, y me llevé en pocos minutos al orgasmo. Un orgasmo que me había regalado X, y con el que no pude evitar gemir demasiado fuerte...y eso me devolvió a la realidad, y sofoqué mis gemidos estirando de la cadena. Respiré hondo un par de veces, tres, y hasta cuatro..intenté recobrar el ritmo de mi respiración, y rogué que nadie me hubiera escuchado...

Desde ese día, X y yo empezamos a compartir mucho más que charlas interesantes por su contenido intelectual. Y mi adicción a él me lleva a desear que se conecte, que me hable y que me haga llegar al cielo solo con eso. Tiene en sus manos el poder de absorberme, de anularme y elevarme al mismo tiempo. Todo pasión....

Ayer se acercó a mí el informático de la empresa, J. Justo cuando estaba yo sola en el departamenteo. Se acerca a mi mesa, y poniendo su cara al nivel de la mia me dice: ' Te aviso que el jefe me ha pedido que le pase una relación de todas las personas que entablan conversaciones no laborales a través del messenger' Mi cara debió transformarse por completo. Vi pasar las horas que dedicaba cada día a nuestras charlas, abandonando así mis deberes laborales. Seguro que eso era motivo de despido. Afortunadamente nadie podría saber en qué consistían esas conversaciones, y eso me aliviaba en cierto modo. J siguió 'Te aviso porque en este mes tus 'conversaciones' no sólo han aumentado, sino que han cambiado sus contenidos' ¿qué me estaba contando J? ¿acaso era posible que ellos pudieran tener acceso al contenido de mis charlas de messenger? Empecé a verlo todo negro, me faltaba el aire, el calor subía deprisa....

'Ya está...ya está....Anda que no!! mira que ¿cómo has podido marearte? Mira que si estás preñá....y eso sin tener ni novio ni ná...virgencita, virgencita...Anda, bebe un poco de agua, que menudo susto nos has pegao...' Era una de mis compañeras, que no paraba de hablar, mientras otras me miraban, yo tumbada en el suelo con los pies subidos a una silla, y un olor a alcohol que espanta impregnado en mi cara.

Voy al lavabo, y paso junto al despacho de J. No me atrevo ni a mirar, me meto en el baño y empiezo a llorar..me derrumbo...qué extraños motivos me han llevado a mantener una relación con un muchacho a través de la red, absorbiéndome en horario laboral...¿porque no pude conocer a alguien en la calle, y tener una relación carnal normal?....Y ahora mi puesto de trabajo estaba en juego. Y con ello mi libertad. Aquello por lo que tanto luché, para tener mi propio pisito, 30 metros, pero todos míos...ahora en el aire. No podría encontrar otro trabajo como este....ni un sueldo así....

De nuevo en mi sitio, intento controlarme. Tiene que haber una manera de subsanar este error. J es un chaval joven y enrollado, seguro que si le pido que haga la vista gorda y le aseguro que no lo volveré a hacer me da una oportunidad...


J conversación

J: Tranquila M. ¿Estás mejor?
M: Supongo que sí...
J: Todavía no le he pasado los datos al jefe, antes quería hablar contigo.
M: Te lo agradezco...
J: En realidad, no quisiera que te sancionaran ¿sabes?
M: Ya lo imagino...
J: No, no puedes imaginarlo. No puedes imaginar nada...
M: ¿cómo?
J: Cada día esperando que tu chico se conecte, que empiece vuestra charla, aguantar vuestras aburridas historias primeras para luego poder disfrutar de vuestro placer..
J: Me encanta ver como consigues que se corra para ti, y me excita sobremanera verte ir directa al baño en cuanto os despedís. La urgencia que tienes por satisfacerte, y yo por oirte gemir desde el baño de al lado, pegando mi cabeza al Pladur que une nuestro baño con el vuestro. Sí, yo también me corro pensando en ti, a medio metro de ti, excitado también por ti, por tus manos en el teclado.
J: ¿sigues ahí?
J: Supongo que sí. Escandalizada? sorprendida? No, no voy a decirle nada al jefe de momento. No quiero perderte.
J: A partir de ahora, lo único que quiero es que teclees solo para mí, no quiero compartirte con un tío al que ni siquiera has visto nunca en persona.
Piénsalo. Tampoco es tan malo, y al fin y al cabo, yo también me juego el puesto por ti. Anda, cielo, ¿no te apetece agradecermelo?

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