RECUERDOS 1
Perdonadme este post que adivino algo nostálgico antes incluso de comenzarlo. Como ya sabeis los que me llevais leyendo desde septiembre (o antes), este año mis hijos han cambiado de colegio. Pues bien, no se si lo dije o no, pero el colegio al que ahora van es el mismo en el que yo estudié durante 11 años, desde 1º de E.G.B. hasta 3º de B.U.P. Apreciaciones a parte, que me llevarían a un enorme monólogo sin fin, me limitaré a hacer unos comentarios para poneros en situación.
Desde el primer día que fui a hacer la visita de 'Puertas Abiertas' me sentí como transportada por unos instantes a aquellos tiempos en que yo estudiaba allí. La sensación lejos de ser opresiva (que era como recordaba haberlo vivido) fue entrañable. Por unos momentos volví a pasear por los mismos patios en que había corrido, pasé a la recepción donde tantas veces había estado, subí a las aulas donde tantas horas pasé. Muchas de los espacios que existieron ya no estaban, habían sido sustituidos por edificios para adaptarse a los muchos cambios que ha sufrido la enseñanza en estos.....20 años!!. Aún así casi todo seguía igual, como si el tiempo se hubiera paralizado en ese oasis en medio del barrio. Tengo que reconocer que es un colegio con carisma, con muchas zonas para jugar, para pasear, para charlar, para....estos días me he planteado muchas veces porque no les he traido antes aquí...pero bueno, esto sería otro post.
El caso es que en estos días que llevo yendo al colegio a llevar a mis hijos, me he encontrado con muchas caras conocidas. Hasta en eso parece que se ha parado el tiempo en su recinto. Las mismas caras que se encuentran más de veinte años más tarde. Y por supuesto, me van viniendo imágenes a veces inconexas, otras veces tan reales como si las estuviera presenciando de nuevo, de personas. Algunas de ellas profesoras que siguen en la escuela (me sorprende que sigan dando clases, teniendo en cuenta que cuando yo cursaba E.G.B. ya eran mayores XD), hermanas que ya no son Sor sino simplemente Hermanas (y anda que no cuesta llamar Hermana Pilar a Sor Araceli, por ejemplo), y alumnas que se han hecho adultas en estos años. Y como siempre ocurre, los recuerdos te traen a aquellas personas que en algún momento de tu vida significaron algo. Sea ese algo del tipo que sea.
Pues bien, entre los rostros que bailaban por mi mente estaba el de Patricia A.
Patricia A. llegó a mi clase creo que en 5º, y no se exactamente por qué motivo, ya que ni ella ni yo repetimos ningún curso. Desde que llegó a la clase se llevó toda mi admiración. Y cuando digo admiración me refiero a eso, a ese sentimiento que hacía que pudiera contemplarla durante toda una clase. Lo que sentía por ella era algo extraño. De hecho el colegio en aquellos tiempos era solo de niñas, y solo nos encontrábamos con niños cuando participábamos en actos lúdicos o encuentros cristianos con otros colegios religiosos (muchos de ellos en fin de semana incluyendo noche).Para que os hagais una idea para mí ella era como Sharon Stone, mujeres no solo guapas sino de gran atractivo personal. Pues creo que fue en 7º cuando mi admiración por ella llegó al límite. Patty A., que así se hacía llamar, tenía una flexibilidad y agilidad perfecta que hacía que destacara en las clases de gimnasia. Patty tenía las mejores tetas de todo el colegio, unos ojos azul-verdosos preciosos, un pelo siempre a la última moda tanto en corte, forma y color, y para colmo tenía un hoyito en la barbilla que le confería un encanto aún mayor. La voz de Patty era un tanto grave y algo aterciopelada. Además el padre de Patty era empresario, y eso, era otro punto más que admirar (o envidiar). En los encuentros en que participábamos, Patricia A. era la que más miradas masculinas se llevaba. También influía ese carácter extrovertido, como un ciclón que levantaba a su paso las miradas de todos. Siempre quise ser Patricia A. Siempre. De hecho, una vez, cuando ya llevábamos monederitos y esas cosas, se le cayó de él una foto de tamaño carnet en que salía ella, y por feo que fuera el hecho, me la apropié. Nadie sabe cuantas veces en aquellos tiempos me acostaba llorando pidiendole a dios que me hiciera como a ella. Mi timidez hacía que me costara horrores relacionarme, y mi cuerpo tampoco ayudaba a que levantara pasiones. Patricia A. tenía unas curvas impresionantes, y yo era un palo. Demasiado delgada y demasiado plana. Patricia A.siempre caía bien a todo el mundo. Era simpática, guapa e inteligente. No le podía faltar nada en su vida. Muchas veces más después de abandonar el colegio me he acordado de ella. De ella y de más personas, claro. ...
Hoy cuando he ido a recoger a mis hijos a entreno, una muchacha ha pasado por delante mío saludándome educadamente, y se ha sentado próxima a mi en las gradas. Algo que no podría explicar me ha hecho pensar que la conocía de antes. Y disimulando he empezado a desviar miradas de mi libro a su cara. Por fin me ha parecido descubrir algo...pero ella se ha ido en ese momento hacia otro punto con su hijo pequeño. He seguido leyendo dudando si era ella o no. La curiosidad me invadía y no he podido evitar hacerme la encontradiza con ella en otro punto del patio, y preguntarle a bocajarro aquello de ' Perdona, ¿te llamas Patricia?' Ella me mira sorprendida, y adivino en su gesto un intento por adivinar quien soy, si debería conocerme. Pienso que igual no es ella, y me reitero '¿te llamas Patricia A.?' Y me afirma con una sonrisa mientras su rostro delata su desconocimiento de mi persona. Sí, yo recordando su rostro tal cual era en aquellos tiempos durante tantos años, y ella....ni siquiera recuerda mi cara. Por fin cree deducir que debimos estudiar juntas y me argumenta aquello de me sonaba tu cara...no sabía si de verte por el colegio buscando los niños... 'No, soy nueva de este año. Estudiamos juntas desde 5º o así...' ¿te importaría recordarme tu nombre? Por supuesto se lo digo y hace gestos recordatorios. No se si me recuerda a pesar de ello. Yo le digo muchas cosas que recuerdo de ella, y así pasamos los 15 últimos minutos de entreno. Comunicativa donde las haya, acelerada y casi nerviosa, me espeta y me situa en dus circunstancias últimas personales..separada por dos veces y con un hijo de cada relación. Soy un tanto anoréxica, y fumadora empedernida. Los niños se han llevado mis tetas. Voy de culo, no tengo tiempo para nada. Y sigo siendo muy nerviosa...
Nos separamos para recoger cada una a sus hijos. Mi cara ha sufrido un gran cambio. Patricia A. es una muchacha de piel sumamente envejecida, con la cara excesivamente delgada, de pómulos hundidos. Sus hijos no solo se llevaron sus tetas, sino hasta su culo. Es como un esqueleto. Su pelo no tiene vida a pesar de estar planchado y con las mechas recién hechas. En sus ojos veo un abismo profundo, un vacío....y su delgadez casi ha borrado aquel hoyito que tenía Patty en la barbilla. Cuando me iba me decía Patty: 'Tú estás muy bien...' y sí, debo reconocer que desde entonces yo he mejorado mucho...será por aquello de que embellece la felicidad.
No sé. Acabo de llevarme una gran decepción.
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