CRONICA DE UNA JUERGA ANUNCIADA
Pues sí, era una juerga anunciada, deseada y disfrutada a tope. Ciertamente los astros jugaron a mi favor, y todo, absolutamente todo salió a pedir de boca, tal como estaba previsto. Y yo me sentí radiante. Ya se que es absurdo, pero la ilusión con que viví esas horas fue tan inmensa, que mi cara emanaba una luz bestial. Como un niño una mañana de Reyes que abre los ojos y ve un montón de cajas por abrir…
Sett ha pedido una crónica detallada, supongo que a algunos os aburrirá sobremanera, así que intentaré quedarme en el término medio (¿existe el término medio?)
Sábado: 00.00 Punto de encuentro. Y salida para los garitos que me habían anunciado. Genial. La calle Balmes que de día es una calle ‘seria’ de noche se convierte en otro mundo. Garitos minúsculos, donde alguien canta acompañado de su guitarra, y el resto escucha acompañando sus cervezas (cuanta variedad de ellas hay!!) de unos boles de kikos. De un garito se salta a otro, y a otro…y en todos el mismo denominador común. Luego me llevaron al paseo del Borne, donde el ambiente es muy diferente. Bares musicales con otro tipo de gente, otra música….Y sí, aguanté y bebí como la que más. Luego para casa, a ‘dormir’.
Sin demasiadas horas de sueño, nos levantamos y nos fuimos a comprar ropa. Otra maravilla, mirar tiendas, probarte ropa, sin tener dos enanos tocando los cataplines con su aburrimiento, sus quejas y sus peleillas. Pillamos los dos ropa. Comimos en el chino (nos pusimos que no veas…no entrábamos fijo en la ropa acabada de comprar) tranquilos y sin prisas. Por supuesto, sin niños se come de puta madre. Después nos fuimos a casa, a echarnos una siestecita antes del concierto.
Nos levantamos de la siesta, donde no dormimos nada (será la falta de costumbre de hacerlo, lo de dormir la siesta), ducha, arreglarnos maqueaos como pinceles, y a la calle, a seguir consumiendo. Habíamos quedado a las 19:30 con el chaval que venía con nosotros. Llegamos al Palau Sant Jordi, lugar del concierto a las 20:30, y el concierto no empezaba hasta las 22. Pero bueno, todos sabeis como va eso. Echas el rato mirando el merchandising, haciendo cola para comprar unas cervezas y unos bocatas, y localizando los asientos. Y eso hicimos. El concierto, a mi me pareció también bien. Si es que no tengo queja de nada (quizás de la de pasta que gastamos, pero solo de eso), aunque el sonido se distorsionaba mucho. La pena fue que no me supiera la letra de las canciones, que si no….Al salir del concierto, a las 00.00, había terminado mi día de cumple, y cual cenicienta, fuimos a cenar a un Frankfurt , y el joven que nos acompañaba no nos invitó a acompañarle de fiesta por sus garitos. Así que Cenicienta regresó a casa, con los dos zapatitos puestos, y con su Príncipe de la mano. Eran casi las 2.
El domingo, día de retorno a la cruda realidad, amaneció para nosotros a las 11:30. Recogida de niños, comida familiar con pastel de rigor. Y el ritmo frenético del ama de casa que llevo dentro lo invadió todo. Había que recuperar el tiempo ‘perdido’.
Mi regalo, lo que había pedido: un MP4, divino de la muerte. Y unos escritos de mis retoños que me hicieron emocionar de mala manera.
Anécdotas:
Recibí la felicitación por escrito de El Corte Inglés, como cada año. Por su parte, la entidad financiera virtual, con la que trabajo, me felicitó por sms. Mi compañía de telefonía móvil me invitó a recoger unas entradas para ir el mismo día del cumple a ver ‘Colegas en el bosque’ (o algo así), en sesión matinal, a las 12 (por supuesto no fui). La bolera en la que somos socios, via sms me recordó que dispongo de 20 días para jugar una partida gratis y recibir una botella de cava también gratis.
PD: Las postales virtuales, correos, y comentarios en mi blog, me han hecho muy feliz. Gracias a todos los que habeis participado de alguna manera.
Sett ha pedido una crónica detallada, supongo que a algunos os aburrirá sobremanera, así que intentaré quedarme en el término medio (¿existe el término medio?)
Sábado: 00.00 Punto de encuentro. Y salida para los garitos que me habían anunciado. Genial. La calle Balmes que de día es una calle ‘seria’ de noche se convierte en otro mundo. Garitos minúsculos, donde alguien canta acompañado de su guitarra, y el resto escucha acompañando sus cervezas (cuanta variedad de ellas hay!!) de unos boles de kikos. De un garito se salta a otro, y a otro…y en todos el mismo denominador común. Luego me llevaron al paseo del Borne, donde el ambiente es muy diferente. Bares musicales con otro tipo de gente, otra música….Y sí, aguanté y bebí como la que más. Luego para casa, a ‘dormir’.
Sin demasiadas horas de sueño, nos levantamos y nos fuimos a comprar ropa. Otra maravilla, mirar tiendas, probarte ropa, sin tener dos enanos tocando los cataplines con su aburrimiento, sus quejas y sus peleillas. Pillamos los dos ropa. Comimos en el chino (nos pusimos que no veas…no entrábamos fijo en la ropa acabada de comprar) tranquilos y sin prisas. Por supuesto, sin niños se come de puta madre. Después nos fuimos a casa, a echarnos una siestecita antes del concierto.
Nos levantamos de la siesta, donde no dormimos nada (será la falta de costumbre de hacerlo, lo de dormir la siesta), ducha, arreglarnos maqueaos como pinceles, y a la calle, a seguir consumiendo. Habíamos quedado a las 19:30 con el chaval que venía con nosotros. Llegamos al Palau Sant Jordi, lugar del concierto a las 20:30, y el concierto no empezaba hasta las 22. Pero bueno, todos sabeis como va eso. Echas el rato mirando el merchandising, haciendo cola para comprar unas cervezas y unos bocatas, y localizando los asientos. Y eso hicimos. El concierto, a mi me pareció también bien. Si es que no tengo queja de nada (quizás de la de pasta que gastamos, pero solo de eso), aunque el sonido se distorsionaba mucho. La pena fue que no me supiera la letra de las canciones, que si no….Al salir del concierto, a las 00.00, había terminado mi día de cumple, y cual cenicienta, fuimos a cenar a un Frankfurt , y el joven que nos acompañaba no nos invitó a acompañarle de fiesta por sus garitos. Así que Cenicienta regresó a casa, con los dos zapatitos puestos, y con su Príncipe de la mano. Eran casi las 2.
El domingo, día de retorno a la cruda realidad, amaneció para nosotros a las 11:30. Recogida de niños, comida familiar con pastel de rigor. Y el ritmo frenético del ama de casa que llevo dentro lo invadió todo. Había que recuperar el tiempo ‘perdido’.
Mi regalo, lo que había pedido: un MP4, divino de la muerte. Y unos escritos de mis retoños que me hicieron emocionar de mala manera.
Anécdotas:
Recibí la felicitación por escrito de El Corte Inglés, como cada año. Por su parte, la entidad financiera virtual, con la que trabajo, me felicitó por sms. Mi compañía de telefonía móvil me invitó a recoger unas entradas para ir el mismo día del cumple a ver ‘Colegas en el bosque’ (o algo así), en sesión matinal, a las 12 (por supuesto no fui). La bolera en la que somos socios, via sms me recordó que dispongo de 20 días para jugar una partida gratis y recibir una botella de cava también gratis.
PD: Las postales virtuales, correos, y comentarios en mi blog, me han hecho muy feliz. Gracias a todos los que habeis participado de alguna manera.



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