Relato impersonal 7
En noviembre, creo, entré en el blog de un chaval. Simpático, agradable de lectura, comedido en sus respuestas y sumamente respetuoso. En un formato de blog difícil de catalogar, con posts musicales, poca información personal y posts surrealistas sin ser relatos, me lancé a la aventura de querer saber algo más de él.
Así que un día, directamente, le envié un correo diciéndole simplemente que le agregaba al messenger, porque me gustaría conocerle mejor. La respuesta no se hizo esperar, y al día siguiente tenía ya su aceptación. El primer día que coincidimos apenas charlamos, pero día a día empezamos a lanzarnos más a la charla, llegando a unos niveles de confidencias grande, de complicidad. A los dos nos gustaba hablar, explicar lo que sentíamos sobre lo que vivíamos, así que me encontré con un gran conversador, que venció a la monologuista que acostumbro a ser.
Y así fue como empezó la historia con Carlos.
Hace sólo unos días, curioseando blogs, como siempre, como a la búsqueda de nuevas 'víctimas' de mis lecturas y comentarios, topé con un blog de contenido sexual. Evidentemente sus enlaces también tenían mucho de ello. Y dado que me encanta el sexo, pues me entretuve en leer posts y comentarios. Y cual no fue mi sorpresa cuando encontré un comentario de Carlos. Supe que era él porque a pesar de ser otro avatar, el nick era el mismo, y no era fácil encontrar dos iguales. Además su manera de escribir era parecida, muy parecida. Con una curiosidad insana cliqué en su nick para descubrir que me llevaba a un blog también de contenido sexual. Carlos era un blogger sexual....camuflado.
Era tarde y sin embargo, ni el sueño consiguió apartarme del pc. Leí sus nuevos enlaces. Todos de índole erótico o sexual directamente. Y en todos Carlos era tratado como una leyenda. La mujer morbosa que llevo dentro y que a veces soy se moría de ganas de saber a qué se referían cuando hacían esos comentarios.
Aún pasaron un par de días sin coincidir con él en el messenger, ya que solía conectarse a partir de la 1 y yo a esa hora la mitad de noches estoy durmiendo.
El día en que hablé con él después de mis averiguaciones, le vi de otro modo. Como otros muchos días empezamos a charlar de nuestros días, hasta que no pude más y le solté a bocajarro
- Así que eres toda una leyenda en la red, eh?
El tío debía tener más tablas de lo que yo esperaba, porque evadió la pregunta con un
- Leyenda de músicas olvidadas, si.
- No me refiero a eso, Carlos, sino a nivel sexual.
- Entonces será sin duda la de tias a las que he entrado y me han rechazado. Seguiré casto y puro hasta la sepultura, te lo digo yo.
- Bueno, si tú lo dices que es eso...
Y seguimos charlando como cualquier otro día. Alguna frase con su doble sentido, con la picardía propia del que busca una sonrisa al otro lado del pc...vamos, lo de siempre. Pero mi mente sólo hacía que darle vueltas a la dichosa leyenda...de don juan? de conseguir sacar de una mujer lo mejor? de...
- Lo siento, Carlos, pero me puede la curiosidad. Se que tienes un blog de contenido erótico, que por otra parte me ha encantado.
Silencio al otro lado.
- Joder tío, que no pasa nada, que no soy tu pareja!
-¿Qué es lo que quieres?
- No te molestes, Carlos, es sólo que me pica la curiosidad. Llevo desde que lo descubrí pensando en ti. Bueno, en esa parte de ti. Ya sabes...
- Imagino, Duna, pero no entiendo qué es lo que quieres exactamente.
Esa manera de contestar me pareció que transmitía una sensación de desagrado por el giro que había incluido yo en nuestra relación. Pero el 'daño' ya estaba hecho, así que solo podía o retirarme o seguir. A todo esto yo permanecía callada.
- Duna
- Dime
- ¿Qué te pasa ahora?
- Nada
- ¿Puedes decirme qué es lo que te pasa ahora?
Me entraron ganas de llorar, de rabia. Rabia porque la había cagado con Carlos. Teníamos muy buen rollo, charlábamos mucho, me hacía sonreír, y por pretender sacar de él una confesión, al más puro estilo 'esposa dispuesta a todo hasta conseguir la respuesta' había perdido todo. Absolutamente todo.
- A ver, Duna, deja de lamentarte y de comerte el tarro, que nos conocemos, y dime qué piensas ahora.
- Esto...yo...creo...que la he cagado, Carlos. Sentía tanta curiosidad por saber si eras tú..
- Realmente importa que sea yo?
- No
- O acaso importa?
- No
- Duna, ¿no querrías realmente imaginar y confiar en que fuera yo ese blogger? ¿No has imaginado que soy yo el que te pone con sus posts?
De nuevo callé. Creo que tenía algo de razón en ello. Igual esperaba que fuera él. Saber que estás charlando con una leyenda sexual, pondría a cualquiera. Sólo de volverlo a imaginar me estaba excitando de nuevo. Imaginaba a Carlos de manera libidinosa, escribiendo sólo para mí, inspirando sus posts en mí, me imaginaba la musa de 'la leyenda'.
Mi móvil sonó. Era Carlos. Descolgué rápido por temor a que su sonido desperatara a toda la familia. Su voz me sonó más grave y más aterciopelada que las otras veces. Claro está que lo que estaba diciendo era muy distinto de las otras dos veces que habíamos charlado. Recuerdo su voz en mi oído y no puedo evitar estremecerme. EL color de su voz emanaba calor, humedad, deseo...me inspiraba SEXO. Sin apenas recibir por mi parte más que algún monosílabo o algún gutural sonido, Carlos me hizo suya por completo y en un instante. Fui capaz de sentir todo lo que su voz decía con una facilidad digna del mayor profesional del teléfono erótico. No pude reaccionar de otro modo más que dejándome llevar de su voz a un placer extraño.
Para Carlos, cuya leyenda le precede, le acompaña y le supera incluso en ocasiones.
Etiquetas: RELATO IMPERSONAL



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