Mis martes...
Tengo una cosa clara después de todos estos posts que he hecho, y es que escribo mejor cuando los astros no están bien conjurados a mi favor. Vamos, que si todo en mi día es maravilloso lo más que puedo crear es una sonrisa de felicidad y un nidito de mimos fuera del blog. Ahora bien, si el día ha tenido momentos de crisis, de rabia o incluso de histeria...necesito encontrarme en mí misma para poner orden y calma, y sacar el humor al tema. Y aquí ando buscándome para encontrarme, en este blog que está siendo como el amigo fiel que todos queremos tener.
Hay circunstancias personales que me han dejado seca y exhausta, que me superan y me vencen, y me agotan y me zarandean y me dejan sin aire a ratos y a otros ratos me anegan de lágrimas el alma...pero de eso no voy a hablar.
Sí que voy a hacerlo de los martes. Los martes se han convertido en mi fuente de agotamiento y merma física de la semana. La cosa comienza cuando después de comer el bocata o tupper de rigor, debo currar media hora y salir rauda y veloz. Llegar al cole a las 17, recoger niño, transportar niño, depositar niño, esperar a niño durante media hora, volver a coger niño, transportarlo y depositarlo en entreno de futbol a las 18:15. Todo ello en plan 'a saco paco' y no te demores que la cagas.
En esa media hora de espera he probado a .... ir a tomarme un café, leer el libro que lleve, escribir en una libreta ideas o rabias, hablar por teléfono, escuchar música.... claro, cada martes una cosa distinta, que en media hora tampoco da pa hacerlo todo.
Pero lo cierto es que me carga. Me carga el pedir permiso en el curro cada martes, me carga tener que correr cada martes, me carga tener que perder el tiempo cada martes...y ese cargar implica que mis cervicales se cargan, mi humor se tuerce y mi ánimo se apaga. Eso, cada martes.
Y luego hay martes, como ayer, que son francamente...especiales. Me tomo el café y se me derrama la mitad sobre el pantalón blanco. Llego al cole, recojo niño, le coloco el casco, me coloco el casco, coloco la hiper-mochila en los pies de la moto, levanto la pierna pa montarla (a la moto) y reviento la cremallera de mi anorak-que-llega-hasta-casi-los pies. No tengo tiempo de mirar si tiene arreglo, así que muerta de frío (se ha abierto del todo), emprendo la marcha...por supuesto, no sin dejar de quejarme durante todo el trayecto..'que si ya está bien, que qué harta estoy de esto, que si ya no te llevo más a ningún lao...' (tipica mamá cargante). Atravesando el túnel de cada día, me caen dos goterones encima (por suerte es agua y no mancha). Deposito niño y alterada como estoy no puedo concentrarme en leer. Eso sí, tengo un dolor de estómago que te cagas...Escribo sobre el blog en mi libreta. Recogo niño, deposito en entreno, y me entero que después de los entrenos de 18:15 a 19:15 el mayor tiene un partido que empezará a las 19:30. Cojonudo, hoy no llego a casa ni a las quinientas. Y MM tiene reunión de 'esta nuestra comunidad' a las 20... Me llama MM y me dice que currará hasta tarde, que no podrá ir a la reunión. Mira que guay!! Por suerte empatan en el partido, pero salgo del cole a las 20:30...no voy a encontrar pan para cenar, seguro..y tengo un hambre tremendo.
Por suerte, y como dice siempre mi madre, dios aprieta pero no ahoga. Encuentro pan. Acaban de estudiar sobre las 22:30 y mi mente está ya en otro lado. La lavadora toca las pelotas más de la cuenta (hace semanas que falla al centrifugar), y la segunda lavadora del día no termina....hasta la 1:30.
Todos duermen en casa y yo trajino, en la cocina y en mi vida.
Etiquetas: PERSONAL



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