Relato impersonal 6
Me siento sola hoy, sin ánimo, sin sonrisa que mostrar. A veces me engaño y disfruto hasta que descubro que he vuelto a hacerlo... lo de engañarme. Como vagando sin rumbo me encuentro en mi vida. Los demás me estrujan, me aprietan, me estiran..y yo no se hacia donde tirar.
Hoy he salido antes del trabajo, no podía seguir allí. He buscado compañía sin éxito. Ni siquiera el messenger ha conseguido contribuir hoy a ello. Aún más sola, aún más triste. Voy a la nevera y me pillo una cerveza y vuelvo al pc. Intento buscar compañía a la desesperada, y me meto en un chat. Automáticamente al leer mi nick, decenas de hombres se lanzan a enviarme privados. Mi estado de ánimo mejora poco a poco. Me niego de momento a aceptar esos privados, prefiero seguir en la sala, donde todos revolotean en torno a mí. Efímera sensación de felicidad que me sube la autoestima y me ayuda a olvidarme de mi vida.
Poco a poco, entre los cuatro o cinco que participan en la charla de la sala, me empiezo a interesar por alguien tierno y dulce, simpático sin ser empalagoso, y establezco contacto privado con él. Resulta un encanto, educado y respetuoso, sin faltas de ortografía y todavía no me ha preguntado si tengo web cam. Los privados no dejan de acosarme, y tengo verdaderas dificultades para seguir mi conversación con Mario, así que dadas las circunstancias, le facilito mi hotmail y quedamos en encontrarnos en el messenger.
Me encuentro charlando tranquila, relajada, sin prisas pero sin pausa, con un chico al que no conozco de nada y que no me conoce de nada. Me hace preguntas, un tanto absurdas quizás, pero que me hacen sonreir. Acabo mi cerveza mientras le leo y me voy a por otra.
Me propone jugar a algo. Le leo atenta. Estoy dispuesta a todo con tal de no estar sola de nuevo, necesito compañía y deseo sonreir. Teclea rápido, imagino que tiene un hábito que a mi me falta. Me propone que le invente una historia para él, una historia nueva que nunca haya contado y que para nadie haya soñado. Guardo silencio. Me teclea '¿algún problema?'. Ninguno, baby, ninguno, es sólo que necesito cerra los ojos para soñar. '¿tienes micro?' 'sí' '¿quieres contarme ese sueño tal como pasa por tu mente, sin teclear?' Y ¿porqué no?. Conecto el micro y empiezo a soñar.
'Soy taxista en mi ciudad, y me gusta hacer el trayecto desde el aeropuerto de El Prat hasta Barcelona. El taxi me permite trabajar haciendo algo que me gusta, que es conducir, al tiempo que escucho música, contemplo el mundo y huelo el aire. A veces también me permite conocer gente o conocer historias. ..
¿Quien se va a subir a tu taxi hoy?
Se sube un chico tímido, de unos 25 o 30 años. Viene con una maleta pequeña de ruedas y un bolso de un portátil. Me dice la dirección en voz muy baja, tremendamente baja. Y ahí es donde empieza mi atracción por él, por su timidez. Me parecen deliciosos los chicos tímidos, son como niños a los que conquistar.
Ajá....
Mientras conduzco oigo como ha debido sacar un libro y le oigo pasar páginas. Está ojeando un comic. Lo veo cuando miro por el retrovisor y le pillo observándome. EN seguida rehuye mi mirada y la vuelve a llevar al comic. Se que le llega el olor de mi discreto y suave perfume junto al aire que entra por mi ventana. Espero que perciba mi excitación por tenerle montado sobre mi asiento, rozandolo con su mano izquierda. Está tan próximo que si quisiera podría tocarme...
Y te toca?
No, es demasiado tímido para ello. Creo que llegaré a su destino y ni siquiera me habrá hecho un simple comentario sobre el tiempo.
Le dirás tú algo antes de llegar?
Lo estoy pensando, pero creo que no, que deberé dejarlo en sus manos. ¿Crees que si le propusiera algo aceptaría?
Yo lo haría...
El no, ha llegado de Madrid con el puente aéreo y debe tener una hora para presentarse a algún sitio. Lleva maleta de ruedas, lo que implica que hará noche en la ciudad. Así que creo que le propondré que me llame cuando acabe el curso o las jornadas que tenga.
Es tu sueño, así que tú misma.
Llegando a su destino resulta ser la puerta de un hotel céntrico de Barcelona, pequeño y con salas de reuniones. Intuyo que sus horas sucederán en ese hotel. Me pide un recibo del importe, y en el espacio reservado al trayecto le anoto mi número de móvil y un 'llámame'. Mientras sale del taxi le digo que se mire bien el recibo y arranco.
¿imaginas que te llamará?
Yo lo haría, después de todo, ¿qué puede perder?. Quizás piense que soy una psicópata, o quizás tenga una novia en su ciudad, o quizás simplemente no le apetezca quedar conmigo. Pero debo esperar.
¿cómo es la espera?
Sigo trabajando sin darle demasiada importancia a esa posible cita. Tal vez ni me llame. Acabo mi jornada a las 3 de la tarde y me releva mi padre en el taxi. Me voy a casa a comer y me echo una siesta. Me despierta el teléfono, debe ser él.
Es él, hasta yo lo se...
Sí que lo es. Apenas habla, pero no me importa, ha sido capaz de marcar el número. Quedamos más tarde. Me ducho y me arreglo. Pongo especial atención a mi ropa interior. Quizás hoy sea apreciada por un hombre. Llego al hotel y espero fuera. El sale y se dirige hacia mí. Se que le gusta como voy vestida por su mirada. Le llevo a tomar unas cervezas. Fuma, pero no me importa. Después de la segunda cerveza tonteo con él, y empiezo a decir cosas para provocarle.
¿qué le dices?
Nada importante, me insinuo, le tanteo, confío en que las cervezas también hagan su trabajo. Pedimos unos pinchos y otras cervezas. Apenas sonríe, parece como que le cueste mostrarse. Está siendo un reto. Me gustan los retos.
Me gustaría ser un reto para ti.
Quizás lo estés siendo sin saberlo.
Pero sigue con tu historia, quiero saber como acaba.
No acaba, sólo continúa. Después de las cervezas y los pinchos, comenta que está cansado. Yo también, le digo. Tengo qe volver a coger el taxi a las 7 de la mañana y son ya las 12. Le acompaño al hotel casi sin esperanzas. Creo que no me invitará a su habitación.
Ten fe...
Ya en la puera, como si fuera una peli, me dice que duerme solo y la habitación es doble. Entiendo que me está invitando a subir. Y yo estoy deseando hacerlo. Me he pasado estas horas contemplándole de cerca, mirando como mueve sus labios al hablar, como brillan sus ojos por el efecto del alcohol, como tocan sus manos todo lo que le pilla a su alcance...
Me estás poniendo malo
¿quieres que pare?
Deseo que sigas...
Pide la llave en recepción y adivino la verguenza en su cara. Quizás sea la primera vez que se encuentre en una situación así. En el ascensor mira hacia el suelo. Empiezo a pensar que solo me ofrecía un sitio para dormir la mona. Entramos en la habitación, como tantas habitaciones de hotel, nada que la diferencie del resto. Me dice que si quiero entrar al baño...claro que quiero, no he parado de beber y ahora toca echar.
Sigue...
Pero una vez dentro del baño, veo las toallas limpias, bien colocadas, dos, blancas...y me apetece darme una ducha. Me desnudo y me meto dentro. El chico oye el agua caer y flipa...entra al baño justo cuando estoy saliendo yo de la ducha. Me excita ver su cara de circunstancias: su timidez, su pudor y su deseo. Me lanzo hacia él, y le beso. Reacciona a mis besos con avidez, está excitado y noto su dureza a través del tejano. Sin dejar de besarnos me dedico a la tarea de desnudarlo.. El se deja hacer, sumiso entre mis manos. Acaricio su espalda mientras subo su camiseta. Mmmmm me encanta tocar su espalda....
Me gusta, sigue...
Me ayuda a desvertirlo, entre risas. Y se evade hacia la ducha. Me meto tras él. No puede verme mirando como está para la ducha, y eso me permite enjabonarle la espalda, el estómago, acariciar su vello y su sexo. Acerco mi pecho a su espalda y le acaricio con mis pezones. Le oigo gemir. Se gira ávido y nos besamos mientras el agua no deja de caer sobre nosotros. Su lengua y sus labios me hacen disfrutar de sus besos. Sus manos han perdido su temor por tocarme, y me recorre el cuerpo con firmeza. Su boca recorre sin pausa y sin prisa mi cuello, mi escote, mis pechos....Le freno un instante, deseo premiar su atrevimiento con el mío, y me arrodillo frente a él. Mi lengua le acaricia despacio al principio, hasta que me requiere un ritmo más rápido. Estoy tan excitada en esos momentos con su pene en mi boca, que solo quiero que me folle, solo pienso en follarle. Y como si me leyera el pensamiento, me toma y me embiste con fuerza. Y ahí empieza nuestro ir y devenir hasta el orgasmo. Uff qué bueno correrse a su lado.........¿sigues ahí?
Uff, qué bueno es correrse a tu lado...
Etiquetas: RELATO IMPERSONAL



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