Relato impersonal 8
Salir sólo con mujeres es un gustazo que no tiene precio.
Habíamos quedado ya tarde, en un punto cerca de casa de Núria. El día fue cálido y la noche lo era también. Una noche de esas que huelen ya a primavera, a cuerpos despertando de su letargo hivernal, a cervecitas frescas, a música animada y a charlas relajadas.
Nos costó la misma vida aparcar en la zona del Borne, que por la noche tiene un ambientazo que no se puede imaginar de día. Hasta incluso para entrar al parking tuvimos que esperar cerca de media hora, más la otra media que pasamos previamente buscando aparcamiento en la calle sin éxito.
A las 11 pasadas estábamos haciendo cola en 'La Paradeta'. Un local curioso donde nada más entrar hay una pescadería en la que compras lo que te harán luego una vez pesado. Chipirones, calamares, sepia, tallarinas, navajas, gambas, almejas, chanquetes....lo pesan, lo pagas y te colocas en una mesa junto con las bebidas que tú mismo has llevado tras pedir y pagar.
Y a esperar que de la cocina digan tu número, porque sin servicio de camareros, te tienes que levantar con el tiquet e ir a buscar el plato que ya tengan hecho. Divino todo (si exceptuamos los chanquetes que estaban demasiado insípidos). El precio unos 22 euros, con café y jarra gigante de cerveza. Nos hinchamos de comer y tuvimos que dejar parte de la cena...(es triste sí...).
Salimos sobre la 1 de allí, y yo iba algo guay...la cerveza me entonó...¿de cuánto era, de tres cuartos de litro?. Acalorada en mi línea, con una charla super animada con Núria (todos dicen que nos parecemos un montón físicamente) y Laura, donde les expliqué mis aventuras bloggeriles y messengeras, nos dirigimos a un local de copas que abrieron hace aproximadamente un mes: Mix, muy próximo a donde cenamos.
Como les expliqué en la cena, esta semana tuve ocasión de conocer a un chico de Barcelona. Me envió un correo diciendo que había conocido mi blog una tarde aburrida en que se puso a buscar cosas en google. Sí, imaginé que había buscado algo como 'cibersexo' 'follar' 'corrida'....aunque él dijo que había buscado monólogos. Dubitativa como siempre, leí su correo pensando en otra cosa. Hay que decir que últimamente me agregan pidiendo directamente sexo virtual. Sí, ya se que quizás me lo andaba buscando, pero ¿qué quieres? ¿no se puede hablar de sexo sin buscarlo?.
Bueno, el caso es que comprobé gracias al contador de visitas que Manu había llegado al blog tecleando monólogos, y que había aterrizado por las palabras que le acompañaban en mi relato impersonal 2.
Su correo me pareció simpático y agradable, así que como persona a la que le encanta conocer gente y charlar, le contesté. Eso fue el martes. Pues durante toda la semana he estado recibiendo correos de él y yo respondiendo. Hasta que finalmente el jueves le agregué al messenger y el viernes por la tarde aceptó mi invitación.
En la charla messengera resultó ser aún más agradable de trato, abierto, comunicativo, y sin manías. En uno de sus correos me había dicho que charlaba por los codos y que sus amigos le decían siempre que se presentara para ser monologuista, con fines de liberarse de su charla continua. Identificada plenamente con él, durante esa primera charla, me encontré super agusto. Tanto que de manera natural (mejor modo para hacer cualquier cosa), acabé sabiendo que era camarero de un local de la zona de el Borne, y que tras salir de currar pasaban los colegas y él por el Mix (local que me recomendó él).
Así que como quien no quiere la cosa, quedamos que sobre las 2 igual nos veíamos en el Mix. El había visto mis fotos del blog pero yo de él solo sabía que era moreno y delgado, así que le dije que si iba, me tendría que encontrar él.
Pues bien, así las cosas, y ya con todos los datos, hicimos la cola pertinente en el local de marras. ¿Hay que hacer cola para todo en la noche de Barcelona?. Entramos en el mismo a la 1:40. Un local pequeño, oscurito, con música variada y no maquinera, bailable. El calor insoportable.
Conseguimos las copas a falta de 10 minutos para las 2. No pude evitar estar nerviosa. No era una cita, ni siquiera habíamos quedado a una hora exacta...pero como siempre que quedo con alguien de la red, no puedo evitar los nervios en mi estómago. Echadle la culpa a mi timidez y mi miedo escénico en el cuerpo a cuerpo.
A todo esto a Manu le dije que iría con dos amigas, una de ellas totalmente desocupada (mi 'doble'), y a la que queríamos ver animada. Así que en el fondo confiaba que Manu y sus colegas fueran divertidos y Núria se divirtiera.
Tras ir al baño por culpa de los nervios (dichosa timidez) miré el reloj. Demasiado tarde ya. Las 2:15 y Manu no ha venido. Así que desenpolvo mi humor y me libero...
El alcohol, el humo del cigarro que esnifo de Núria, y las risas de Laura. Me siento bien. Me muevo (decir bailar sería ir demasiado lejos). A mi alrededor cuerpos que danzan. Mujeres que se contonean insinuante, hombres con miradas encendidas. Contactos visuales, sonrisas a ritmo de la música sin dejar de mirarse, acercamiento físico, aún sin roce, feeling del contacto, roce, calor. Deseo. Gente que se toca mientras baila, que se hablan al oído sin dejar de moverse, rozando pechos de mujer el pecho masculino, dejando al descubierto el cuello mientras hablan en su oído, el olor del perfume artificial junto con el del propio cuerpo. Deseo. Manos de hombre que tocan su espalda. Manos de mujer que se abren receptivas, como sus bocas, de labios entreabiertos y dibujada sonrisa. Hombres que intentan entrar bien para no cagarla. Movimientos de cuerpos. Bailes que insinuan. Deseo. La danza de los cuerpos calienta no sólo a los protagonistas, sino también a todos aquellos que esperan ser también protagonistas esa noche.
Apoyada en la columna contemplando lo que ocurría a mi alrededor me había olvidado de Manu y su posible aparición en cualquier momento. Miro el reloj, cerca de las 3. Estoy pensando en irnos, ya que al día siguiente las tres tenemos obligaciones que atender, cuando empieza a sonar la canción. Sí, está sonando 'These boots are made for walking'...como poseída por Jessica Simpsons me lanzo a bailar. Sin verguenza, sin timidez...y por supuesto sin ritmo y sin gracia alguna. Pero bailo al tiempo que me atrevo a cantar la parte que me se. Mis amigas flipan. Pero no las veo. Poseída por el ritmo de esa canción me siento eufórica, fuerte, libre....
Cuando acaba la canción miro el reloj...las 3. En media hora cierran y no hay rastro de Manu. Nos lo estamos pasando tan bien que seguimos aún sabiendo que él no aparecerá. Cuando la música invita a irse, canciones lentas de bailar juntitos, las luces se apagan y salimos a la noche. La noche sigue cálida y suave...apetece seguir paseando por la zona. Sin embargo la realidad del día después hace que volvamos a casa.
He llegado a las 4, sin nada de sueño, con un puntito alcoholizado lindo....y nada más llegar le he escrito un mensaje a Manu, de
'Muy guay el local, pero no viniste, así que no te pude conocer.'
Esta mañana tenía la respuesta.
'Estar estuve, de hecho le pedí a mi colega el que pinchaba que pusiera la canción de tu post último, para confirmar que eras tú la que imaginaba. Lo fuiste. Y me pregunto cómo puedes colgar en tu blog imágenes que no son reflejo de la realidad. Eres el doble de gorda ...además de madurita (por decirlo con humor) '
Mi respuesta no se ha hecho esperar
'Manu, el photoshop se hizo para algo, chato. No pensarías que colgaría imágenes reales... que soy mayor pero no tonta.'
Etiquetas: PERSONAL, RELATO IMPERSONAL



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