21 mayo 2007

Sensación

Unos ojos hinchados consecuencia de horas de llanto que dejan exhausto y que acaban en sueño. Sueños que no se tienen porque la mente bulle de momentos vividos que son torturas, cada vez más elaboradas y por tanto cada vez más eficaces. Unos ojos que lloran cuando ya el alma está cansada de llorar, cuando ya el cuerpo no es capaz de seguir. Un cuerpo quebrado por el dolor de la rigidez de una tensión que nunca remite. Una tensión que no tiene otro camino para aliviarse que la huida. Una huida que es imposible porque no quedan fuerzas para seguir, pero tampoco quedan fuerzas para marcharse.

Déjame dormir, otra vez y siempre, porque es el único modo que me queda ya para escapar de esta realidad que ya no aguanto...

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