16 agosto 2006

REFLEXIONES DESDE UN CAMPING

El decir que uno va a hacer vacaciones de camping (en el sentido más cutre de campista, es decir, con su tienda de campaña, por grande que esta sea), es como decir que uno disfruta trabajando (déjate de rollos, que ni el trabajo dignifica ni realiza a las personas). Pues bien, yo he pasado esta semana en un camping, que no significa que haya hecho vacaciones ni mucho menos. Y durante ese periodo he hecho unas cuantas reflexiones, que intentaré plasmar en este post.

1.- Si quieres pasar unos días de vacaciones descansando, y por tanto durmiendo, no escojas este modo de veranear.

Antes de las 8AM seguro que se habrán despertado los de la tienda de atrás que tienen al menos un par de churumbeles menores de 5 años, con lo que eso comporta (llantos de noche gritos de día, padres histéricos riñendo y amenazando con castigos que nunca aplican realmente).

Probablemente te hagan colocar tu tienda cerca de los lavabos (lugar privilegiado si tienes problemas intestinales, pero realmente tortuoso si quien tiene esos problemas son los demás), con lo que desde que te acuestes (sean las 12 am o las 5 am) no pararás de oir los pasos de todo aquel que se dirige para allí, el sonido continuo de las cisternas vaciándose y llenándose, y la puerta de entrada del WC, cuyo CLOC cada vez que cierra te hace maldecir el puto mecanismo que no funciona.

Y por supuesto, tampoco podrás aprovechar el descanso de mediodía, esa bonita franja horaria que llamamos siesta. No, porque aunque los niños de los de detrás duermen, y los ruidos del lavabo quedan amortiguados durante el día con otros ruidos ambientes, el calor espatarrante dentro de la tienda hace que sea imposible ni intentar conciliar el sueño.

Así que lo de descansar y dormir.......chungo.

2.- Si deseas comodidad, por supuesto tampoco esta es una buena opción.

Para meterte dentro de la tienda de campaña tienes que arrodillarte (evidentemente no sobre una superficie blandita, no) , arrastrarte hasta donde quieras ir, que siendo una tienda de poner y quitar en poco tiempo tampoco es muy lejos, claro.

Para quitarte y ponerte la ropa lo tienes que hacer contoneandote como se puede (que no es demasiado).

Por supuesto dormir en el suelo no es cómodo, sentarse en el suelo tampoco lo es. Ahora imaginad lo que supone follar en esas condiciones de dureza...es una prueba de fuego, pero de las de nota, vamos.

3.- Participar en un granhermano, pero mini. Así que participamos en un Mini Hermano.

Al tener que realizar casi todas las actividades fuera de la tienda, el resto del mundo ve como actuamos, al mismo tiempo que nosotros vemos como actuan ellos. Esto significa que la intimidad no existe. Por tanto gozamos de las conversaciones de los demás, de cómo comen los demás (no hay nadie que sea capaz de masticar con la boca cerrada??), de qué comen los demás...

Incluso cuando crees estar en la intimidad, es decir, dentro de la tienda de campaña, no lo estás, ya que un trozo de tela no impide que oigamos lo que ocurre dentro de la tienda. Por tanto, escuchamos el cortejo sexual, el sonido de los besos, la risita floja de ella, el poder de convinción de él, oimos el sonido de la piel contra el colchón hinchable.... y por supuesto, oimos los gemidos, los 'sigue', los 'para' y todo el resto de monosílabos que todos en algún momento utilizamos.

Por supuesto, la mayor incomodidad de todas es el no tener un lavabo cerca. Falso. Estais junto al lavabo, pero para llegar a él teneis que salir de la tienda, con cara de haber hecho lo que habeis hecho (no haría falta tener ni la cara, todo el mundo os ha oido), y el poco pudor que aún os queda, se manifiesta en ese momento, en el que algunos os hacen hasta la ola....

4.- Y por último (al menos por hoy, porque de incomodidades en un camping hay a miles, como los insectos, la tierra, las duchas con agua fria...coño, que cuando yo era adolescente nos ponían bromuro en las comidas y ni te enterabas, pero lo del agua fría.........), lo peor de lo peor es la vida en los lavabos.

Para llegar al lavabo ya hemos dicho que tienes que pasearte por delante de otros campistas. En los lavabos de determinados campings no ponen papel, con lo que cada vez que quieres ir a cagar debes pasearte con el rollito de papel en la mano, y todo el mundo ya sabe a donde vas y qué vas a hacer. Pero y los aires....vamos, los pedos. Lo hagas como lo hagas siempre te oyen. Yo los primeros días siento tanta verguenza que evito hacerlo, pero cuando el volumen de mi barriga es similar al de un embarazo de 5 meses, la supervivencia gana al pudor, y entonces es cuando el mínimo de dignidad que tenemos se pierde.

En fin. Que lo de hacer camping está bien en determinados casos concretos. Muy determinados, vamos. Porque además de todo lo dicho, hacer camping no es barato, por más que haya quien lo crea. Algunos afirman que lo del hacer camping es por estar en contacto con la naturaleza (que digo yo que pa eso está el en auge turismo rural), porque en los campings el máximo contacto se realiza con los vecinos.

PD: Reconozco que cuando yo tenía 18 años y me iba de camping con el entonces novio ahora marido, ni notaba lo duro del suelo, ni oía a los niños de al lado, ni sentía ningún tipo de verguenza por lo que hubieran oido que ocurriera dentro de nuestra canadiense. Así que igual es que con los años una no solo se hace mayor (verdad absoluta), sino que valora las comodidades de su casa por encima de todas las cosas.

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