21 noviembre 2006

relato impersonal 3 : Parte primera

No sé cómo explicarlo.....ni siquiera se si hacerlo. Pero me apetece sincerarme conmigo misma.

Este sábado quedé con una conocida de estos lares. En principio íbamos a cenar por ahí y tomar una copa. Y a charlar, como siempre que quedo con alguien ¿porque no puedo callar alguna vez?

Habíamos quedado en un punto neurálgico de la city, y llegué allí en metro. Eso sí, pa que no se diga, como no acostumbro a salir demasiado, cuando lo hago me 'tuneo'. Mi look era genial. La ropa, comprada para la ocasión incluía la mini tejana, medias moderniquis y las botas de tacón (estas ya las tenía). Me cuesta gustarme a mí misma, pero esa noche, al mirarme en el espejo de la entrada, no solo me gusté, sino que me deseé. Cuando llegué allí estaba Emma, más joven que yo, y mucho más guapa, pero en esos momentos, igual de radiantes las dos. Me llevó a cenar a un restaurante muy coqueto, muy 'in' donde nos cascaron la friolera de 30 euros por cabeza por una cena de lo más light. Eso sí, escanciado con un vinito que entraba ligero por su suavidad. Durante la cena, como las veces que habíamos coincidido por el messenger, nuestra conversación versó sobre hombres, deseos y sexo, por supuesto adornado con muchas risas. Emma es soltera, tiene diez años menos que yo, y sus experiencias de pareja no han acabado nunca de satisfacerla. Dice que todos los hombres con los que ha mantenido alguna relación, acaban llevándola a la renuncia de una parte de ella misma, y que por ahí no pasa, que se quiere demasiado a ella misma. Nos reímos. El amor a uno mismo es entre nosotras interpretado como masturbación, por lo que ambas pensamos a la vez en lo mismo. Yo vuelvo a decir lo de siempre, que la vida de pareja, conviviendo con ella es difícil, y que a veces daría algo por poder vivir una temporadita como lo hace ella, sin ataduras, viviendo el momento y aprovechando cada ocasión que la vida le brinda. Volvemos a reir. Emma me ha dicho muchas veces que la noche no es lo que parece, y que conseguir ligar con aquel que te gusta no es tan fácil. Es más fácil que se te acerquen cinco con los que no te acostarías harta de alcohol a que el que te guste te invite simplemente a una copa. Discrepo, como siempre. Y Emma me asegura que hoy podré descubrir su mundo y su verdad. De hecho era lo que quería hacer, conocer su mundo, comportarme por una noche como si no tuviera pareja, eso sí, sin faltarle a Alberto, que hasta ahí podíamos llegar.

Entonadas, yo más que ella, nos dirigimos a un bar a tomarnos una cerveza. Dice que es para ir haciendo tiempo, porque es demasiado temprano todavía. Me lleva a un garito bohemio, donde un tipo está tocando la guitarra al final del local cantando viejas canciones. El local es curioso, y puesto que hay poco espacio y bastante gente, la chica de la entrada mira donde nos podemos colocar. Un chaval levanta la mano y se dirige a la camarera: 'Si son ellas dos solas, aquí les hacemos un hueco' La camarera nos mira, y Emma y yo sonreimos, ¿porque no? Así que nos sentamos con unos chavales desconocidos, tres exactamente. Me caen bien, así, de entrada. Visten tejanos y camiseta, y su aspecto acorde con el local me gusta. Nos traen las birras, y bebemos mientras escuchamos al tipo que toca. El atrevido que nos 'hizo sitio', nos pregunta nuestros nombres, y a pesar del ruido iniciamos una charla. Casi no nos oimos, con lo que tenemos que acercarnos mucho para hacerlo. Estamos tan juntos que el tocarnos es inevitable. Roce de piernas, de brazos....no me aparto, me gusta sentir el calor de otra persona. Y eso no es malo. Emma me mira y sonríe, y siento que soy todo un espectáculo. Se me debe notar a leguas que no acostumbro ni a beber ni a salir ni a que me miren los tíos. Sí, todo un espectáculo. Otras birras, los cinco a la vez. Me siento bien, el alcohol está empezando a hacer su función en mi cuerpo, y la sensación de bienestar me empieza a invadir. El moreno de ojos miel me gusta, y no paro de mirarle. OHHHHh esta canción me encanta!! Y en un arrebato empiezo a cantar. Acabada la canción Emma me dice que ya está acabado este capítulo, y nos vamos del local, no sin antes despedirnos de los jóvenes a los que he pegado mi cara pa poder escuchar.

Una vez en la calle noto el fresco en la cara. Me gusta esa sensación de libertad que da el calor que llevo dentro, la sensación de flotar, y el aire frío en mi cara. Dice Emma que caminemos pa enfriar los ánimos, y que en seguida llegaremos a un local que tiene varias salas y hay conciertos. Yo soy su seguidora silenciosa, simplemente debo limmitarme a seguirla, sin más. Por la calle no dejamos de reirnos de todo y de todos, y a mi se me van los ojos detrás de los muchos jóvenes guapos que habitan la noche. Algunos nos dicen cosas, y se rien...dice Emma que este tipo de gilipolleces son normales, pero que con este tipo de tíos no vale la pena ni tomarse una copa. Pues no estoy nada puesta en la noche, no, porque lo cierto es que me habría ido con 'casi' cualquiera de ellos.

Entramos en el local tocadas ya las 12 de la noche. Se nota que Emma sabe por donde moverse. En seguida me coge de la cintura y me conduce a una sala muy chiquitita, abarrotada de gente, donde un grupete de chicos cantan música pop-rock. Y nos pedimos una copa. Joer como están las chicas de la barra! Esto dificulta que las que pertenecemos al grupo del montón podamos comernos un colín. Bueno, no empiezo a deprimirme y pienso que he venido a divertirme y a conocer el mundillo nocturno, cuando eres mujer libre. La música está muy bien, de esas que aunque no quieras no puedes impedir ponerte a bailar, y nos dejamos llevar por ella. Bailando entre tanta gente, mirándonos mientras lo hacemos y riendonos de lo bien que estamos juntas, a pesar de ser la primera vez que nos vemos. Otra copa. SI sigo bebiendo creo que acabaré cayéndome en brazos del primero que pase. Emma sonrie. Me coge el vaso y lo coloca junto al suyo, en un trozo de 'barandilla' que teníamos cerca. Y bailamos muy juntas, casi pegadas....su cuerpo se contonea con el mío, me mueve como si fuera yo una prolongación de ella misma. Me lo estoy pasando bien, miro a los chicos que nos miran, sin entender todavía qué estaba pasando. Mi cuerpo responde erizándo la piel bajo la caricia que Emma me hace por las piernas, los muslos a su alcance, sin más tejido que las medias. Y se pega a mi, por detrás. No veo su cara, solo siento su cuerpo contoneándose junto al mío, su aliento cálido en mi espalda, sus manos acariciando a ratos mi estómago a ratos mi culo....si cierro los ojos y me dejo llevar......Me giro bruscamente, dispuesta a decirle a Emma que esto no es lo que espero de la noche, pero al hacerlo ella me atrae hacia ella, y noto la dureza de sus pechos junto a la de los míos, y una piel suave que acaricia mis mejillas con las suyas...y un beso, dulce, suave, tierno y cálido.

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