A LA CARRERA
Sabía que el día iba a ser duro, en varios campos. Por una parte estaba el trabajo. Demasiado volumen, demasiada carga, demasiada responsabilidad, demasiado estrés...El horario muchos días se ampliaba, a pesar del ritmo frenético que tenía que llevar. Sin embargo y a pesar de que en muchas ocasiones a punto estaba de mandarlo todo al garete, luego miraba su casa, sus hijos, y se decía que no podía dejarlo. Al menos no así.
Y como ocurre muchas veces, los días se sucenden unos a otros, los meses dan paso a los años, y nos convertimos en víctimas de nuestra propia vida. Y así estaba ella hoy, al levantarse, sabiendo que el día sería duro, pero debiendo afrontarlo así porque no había otro modo de hacerlo. Sin embargo, hoy ella quería tener un horario, incluso más corto que el de otros días o el que le correspondiera, después de todo, no tenía horario...
Después de interminables trámites, de entrevistas y reuniones ya concertadas en su despacho, dio las instrucciones oportunas a su compañero de tareas, y salió escopeteada de allí. Siempre corriendo. Cada vez son más las personas que lo hacen todo con presión, con prisas, siempre corriendo... Cogió la moto y se dirigió a su destino a toda leche, como siempre. Invadiendo el carril bus, el carril bici o el carril que fuera necesario para adelantar a todos aquellos vehículos que le impedían llegar con más presteza. Sin embargo esa tarde, el destino le jugó una mala pasada. Un vehículo giró a la derecha para meterse en un parking, al tiempo que ella no pudo frenar y tras impactar contra el coche, calló al suelo, y sobre ella la moto, golpeándola. En su mente sólo había un pensamiento: ' Llego tarde.'
El haberse entretenido en el trabajo (o incluso sin haberlo hecho probablemente hubiera sido igual, el hábito de correr ya no viene determinado por el tiempo, sino por algo interior a ella), y ahora ese accidente le hacían demorarse más aún. Se levanta, mientras algunos transeúntes la observan. Y nota el dolor en su pierna izquierda, en su brazo, y de repente en todo el cuerpo. Levanta la moto, y ambos vehículos se retiran para no obstaculizar el tráfico. Nada parece interferir en su idea fija:' Llego tarde', así que intenta arrancar la moto, pero con el golpe algo ha debido ser afectado y no arranca. Y más dolor, el físico con el mental. Y el bloqueo que sigue al impacto. Llama a alguien, M, para que pueda avisar a su cita, pero en lugar de eso , M decide ir a recogerla. Mientras la Guardia Urbana y una ambulancia han llegado al lugar del accidente. Ella no quiere nada, sólo evaporarse, volatilizarse y aparecer junto a aquel con quien ha quedado sin que él lo sepa, porque él no sabe que ella se ha escapado antes del trabajo para estar con él justo esa tarde, justo en ese momento que ella quiere compartir a su lado. Le realizan las curas, M llega y junto a ellos realizan el parte de accidentes, y los trámites oportunos. La cosa parece que va a demorarse, y aunque M quiere que ella se tranquilice y vaya a la mutua de accidentes, ella insiste 'Llego tarde. Quiero irme ya'. Por fin la moto arranca, y ella se sube a ella, y como si nada hubiera pasado emprende la marcha, veloz y rauda, quizás un tanto más prudente, pero solo quizás....M la sigue a pocos metros, por si pasara algo con ella o con la moto.
Veinte minutos más tarde, la muchacha que tuvo que hacer doblar el tiempo en el trabajao para poder salir antes, la que tuvo un accidente con la moto pero rechazó ser atendida en un centro sanitario, llegaba por fin a su destino. Aunque no llegó cuando ella hubiera querido, no llegó del todo tarde: Aún no habían sacado el pastel de cumpleaños para su hijo, y ella pudo cantar junto al resto el cumpleaños feliz, mientras la emoción la embriagaba a ella, a M y a su marido(cuya cara se iluminó al verla aparecer andando por su propio pie).
En fin, este post va dirigido a todas aquellas personas que corremos siempre, no importa donde vayamos, ni el tiempo que podamos ganar con esas carreras (a veces escasos 5 minutos). A todos los que no nos damos cuenta que así no podemos disfrutar de la vida, sólo sufrirla. Y sobre todo, un consejo (aunque no soy nadie para darlos): Muchas veces pensamos que hacemos las cosas por los demás, porque creemos que ellos valorarán lo que hacemos, y caemos en el error, puesto que nadie tiene que valorar lo que hacemos, realmente, por nosotros mismos. Porque somos nosotros los que queremos estar ahí o hacer algo en concreto.
PD: Espero que te recuperes pronto, prota de este post.
Etiquetas: RELATO



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