Fin de fiestas
El fin de fiestas llegó, con encuentro en diversas carpas, intercambio de presentes y traca final. Hoy tocaba recoger el escenario en el que ha sucedido todo durante estos días. Otro final y otro principio.
Pues sí, como no podía ser de otro modo, y fiel a las tradiciones, el día 5 nos fuimos a ver la cabalgata (la del barrio, que la del centro alguna vez hemos ido y es….acabar exhaustos). Como cada año no pude impedir la emoción al ver la cara de algunos pequeños entregando su preciada carta a los pajes con la ilusión de la magia (= montaje) que lo envuelve todo(y no hablo de mis hijos).
Me encanta la tarde que precede a la noche de reyes. La gente parece desesperada en cuanto acaba de pasar la cabalgata, como hormigas después de perder la cadena preestablecida. Disfruto viendo sus caras, no puedo evitarlo. Aquellos que dejan las compras para el último momento son el mejor espectáculo. Lo que hace unos días no les parecía la mejor opción para regalar esa tarde resulta una opción (ni buena tan siquiera, pero ante falta de algo mejor, suficiente). Luego están los que han descubierto hace nada que quizás su regalo es algo ‘pobre’ y buscan algo que lo complemente, por temor a quedar mal, o ser menos…porque en esto la reciprocidad y lo equitativo se impone también (no de manera generalizada, afortunadamente). Y los comercios de barrio son ‘barridos’. Me encantaría poder trabajar algún día 5 por la tarde en un comercio de barrio, a ser posible de los que venden objetos no prácticos de regalo. Es el típico comercio al que vas cuando llegado ese momento sigues sin tener ni puta idea de qué regalar a alguien. Allí encuentras cosas que van desde una brújula (eso sí en una maravillosa caja metálica) hasta unos pendientes tipo ‘comercio justo’ (tan de moda últimamente), pasando por toda la gama de relojes, portavelas, navajas multiusos, estuches de juegos diversos (barajas, damas, backgamon…), en fin, que a falta de nada mejor allí llegas y cargas para todos.
A mí personalmente me gusta más la idea de currártelo antes pensando aquello que es lo más apropiado a cada persona. A veces eso te lleva días de darle vueltas barajando la mejor opción, otros cuantos días buscándolo por los comercios, y en algunos casos acabas hasta teniendo algo aproximado a lo que buscabas.
Y el día 6 abre sus ojos, y toca madrugar, porque los nervios de los hijos no tienen control hasta abrir los paquetes. Este año en mi casa los ‘reyes’ no dejaron ni un solo juego o juguete para mis hijos, sino que fueron más prácticos. Los objetos de sus deseos llegaron de mano del resto de familia. Afortunadamente somos muchos, y eso hace que recibamos un montón de regalos cada uno de nosotros. Tantos que a veces me da vergüenza explicarlo..:$
Pero bueno, como cosa a destacar lo que no sabía qué sería y ha sido pensado con tiempo especialmente para mí ( y si no es así me da igual): una funda nórdica de mi ‘mascota’ favorita y unos tickets regalo para un centro de spa del barrio. Y el regalo para MM dos entradas para ir al teatro la misma noche del 6 (menos mal que eran dos, así que yo también fui).
Pues sí, como no podía ser de otro modo, y fiel a las tradiciones, el día 5 nos fuimos a ver la cabalgata (la del barrio, que la del centro alguna vez hemos ido y es….acabar exhaustos). Como cada año no pude impedir la emoción al ver la cara de algunos pequeños entregando su preciada carta a los pajes con la ilusión de la magia (= montaje) que lo envuelve todo(y no hablo de mis hijos).
Me encanta la tarde que precede a la noche de reyes. La gente parece desesperada en cuanto acaba de pasar la cabalgata, como hormigas después de perder la cadena preestablecida. Disfruto viendo sus caras, no puedo evitarlo. Aquellos que dejan las compras para el último momento son el mejor espectáculo. Lo que hace unos días no les parecía la mejor opción para regalar esa tarde resulta una opción (ni buena tan siquiera, pero ante falta de algo mejor, suficiente). Luego están los que han descubierto hace nada que quizás su regalo es algo ‘pobre’ y buscan algo que lo complemente, por temor a quedar mal, o ser menos…porque en esto la reciprocidad y lo equitativo se impone también (no de manera generalizada, afortunadamente). Y los comercios de barrio son ‘barridos’. Me encantaría poder trabajar algún día 5 por la tarde en un comercio de barrio, a ser posible de los que venden objetos no prácticos de regalo. Es el típico comercio al que vas cuando llegado ese momento sigues sin tener ni puta idea de qué regalar a alguien. Allí encuentras cosas que van desde una brújula (eso sí en una maravillosa caja metálica) hasta unos pendientes tipo ‘comercio justo’ (tan de moda últimamente), pasando por toda la gama de relojes, portavelas, navajas multiusos, estuches de juegos diversos (barajas, damas, backgamon…), en fin, que a falta de nada mejor allí llegas y cargas para todos.
A mí personalmente me gusta más la idea de currártelo antes pensando aquello que es lo más apropiado a cada persona. A veces eso te lleva días de darle vueltas barajando la mejor opción, otros cuantos días buscándolo por los comercios, y en algunos casos acabas hasta teniendo algo aproximado a lo que buscabas.
Y el día 6 abre sus ojos, y toca madrugar, porque los nervios de los hijos no tienen control hasta abrir los paquetes. Este año en mi casa los ‘reyes’ no dejaron ni un solo juego o juguete para mis hijos, sino que fueron más prácticos. Los objetos de sus deseos llegaron de mano del resto de familia. Afortunadamente somos muchos, y eso hace que recibamos un montón de regalos cada uno de nosotros. Tantos que a veces me da vergüenza explicarlo..:$
Pero bueno, como cosa a destacar lo que no sabía qué sería y ha sido pensado con tiempo especialmente para mí ( y si no es así me da igual): una funda nórdica de mi ‘mascota’ favorita y unos tickets regalo para un centro de spa del barrio. Y el regalo para MM dos entradas para ir al teatro la misma noche del 6 (menos mal que eran dos, así que yo también fui).

(JOOOO!!!! cómo me gustaría ser una chica playboy!!!!)
Etiquetas: PERSONAL



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