12 enero 2007

¿Sólo es Viernes?

La médico de cabecera me recibe con una sonrisa…’¿qué tal? ¿Cómo estás?’ ‘ Pues muy bien, la verdad, hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien? ‘No sabes como me alegra…yo llevo una racha dura’ ‘¿Por ti o por los pacientes?’ ‘Por mis pacientes. He tenido que decir cosas muy duras….No es fácil decir según qué cosas en sólo cinco minutos’ ‘Vaya, pensé que un médico de cabecera no se dedicaba a decir cosas fuertes, sino que los derivaba directamente’ ‘Podría hacerlo, pero prefiero ser yo, que les conozco, la que les diga con tacto algo que oído en el hospital puede sonar frío y que además no tienen miramientos. No puedo ser totalmente impermeable…’

En la moto camino del trabajo me paro en un semáforo en rojo. Unos operarios están cortando ramas secas de los árboles. Uno de ellos está subido en la plataforma de un vehículo-grúa, y dos de ellos están abajo, con mascarillas, cascos, guantes…medidas de seguridad estándares, vigilando que el de arriba deje caer la rama cuando ningún transeúnte ande cerca. Miro su trabajo aprovechando mi parada. Las ramas secas de los árboles, un hombre con una sierra mecánica la corta, cae rápido al suelo y al chocar con este se rompe en tres pedazos. La rama era gruesa, quizás 10 centímetros de diámetro, pero una vez en el suelo se ve seca, vacía. Y sin embargo habría seguido allí durante mucho más tiempo si nadie la hubiera cortado, a pesar de estar muerta.

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