RECEPTIVA Y PERCEPTIVA
Hace un tiempo conocí a una persona que me explicó algo que no creí. Es más, me pareció, incluso, un farol, una fantasmada, una tontería. Una teoría sin pies ni cabeza, sin base y sin consistencia.
A pesar de haberme reído mucho en un primer momento de su teoría, no pude por menos que posteriormente y en algunos momentos recordarla. Y tanto la he recordado y tanto he pensado en ella, que más de una vez había pensado en llevarla a la práctica, sin encontrar el momento.
A pesar de haberme reído mucho en un primer momento de su teoría, no pude por menos que posteriormente y en algunos momentos recordarla. Y tanto la he recordado y tanto he pensado en ella, que más de una vez había pensado en llevarla a la práctica, sin encontrar el momento.
Dados los cambios de hábitos, de perspectiva y de punto de mira que estoy teniendo en estos meses de vida en la red, he podido comprobar su eficacia.
A estas alturas más de uno estará preguntándose de qué demonios estoy hablando, y es que me he dado cuenta que me encanta crear expectación, a pesar de que con ello sólo consigo causar decepciones de órdago, pero bueno…
El caso es que Sabio me dijo que las relaciones que estableces con los demás pueden cambiar en tanto cambie tu manera de relacionarte con ellas. Añadía que si estamos receptivos podremos ver cosas que hasta entonces no veíamos, y que nuestra percepción de las personas depende de nuestra receptividad de forma directa. Exponía como ejemplo la facilidad que tienen algunas personas en establecer relaciones sexuales esporádicas, mientras que otras no dejaban de lamentarse por no ser ni siquiera objeto de deseo. Me decía claramente que si uno está abierto y alerta podrá percibir aquello que quiere recibir.
Pues bien, a estas alturas, después de meses de ejercicios en ese sentido tengo que manifestar dos cosas:
Primera…que por más receptiva que esté a ser observada por tíos, a que me miren siquiera alguna vez con deseo…no me mira así ni dios. Recordemos los años que me costó conseguir mi primer logro.
Segunda…que si bien a nivel sexual no avanzo ni un ápice, a nivel buen rollo interpersonal, complicidad y surtido de sonrisas he conseguido grandes logros. El último hoy mismo. Conozco a Albert desde hace unos siete u ocho años. El es abogado de un organismo oficial, con el que por trabajo me relaciono de tanto en tanto, y siempre por fines únicamente laborales. En tantos años habremos hablado por teléfono 20 veces y habremos intercambiado mails profesionales una cantidad bastante más elevada. Jamás habíamos pasado del trato cordial telefónico de los que conocen a su interlocutor de tiempo ‘¿qué tal las vacaciones? ¿Los niños bien?’ y del más puro formulismo administrativo en los mails.
Sin embargo hoy, mientras sonreía por lo bajini, he contestado a su formal mail con un texto breve en sintonía administrativa y una sonrisa en formato de frase. Cuando he vuelto de almorzar tenía una respuesta de él, sonrisas varias en frases formales. He reído, que no sonreído, pensando en la cara que habría puesto al recibir mi sonrisa narrativa, y con qué rapidez se ha apuntado a sonreír el también. Dado que su respuesta precisaba respuesta profesional, le he vuelto a escribir, ahora ya totalmente desinhibida sonriendo en cada palabra. Con ese mail acababa la relación profesional, al menos en circunstancias normales. Sin embargo, media hora más tarde en mi bandeja de entrada del Outlook tenía un nuevo mensaje de Albert. Todo sonrisas, ya que de profesional no quedaba nada que decir. Llevo cuatro mensajes ‘felices’, a cambio de una mueca casi sonrisa iniciada por mi. Me siento bien….
PD: Este post es de ayer a medidía, que al final no pude colgarlo.
Etiquetas: PERSONAL



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