13 febrero 2007

Todo tiene un porqué

Todo ha empezado hoy cuando en la cola de la biblioteca, llegando al mostrador de préstamos con mis cds de Llach. El tío de al lado hablaba como él. Sin dudarlo me he girado de modo brusco, admirándole como le he admirado siempre. Era él, Serrat. No he podido evitar una sonrisa de oreja a oreja, una mirada de admiración y unas ganas locas de ...¿de qué? No llevaba la cámara de fotos encima, ni siquiera uno de sus cds para que los firmara. Por otro lado, desconozco qué hace allí, en el mostrador de préstamos.


Sin dejar de mirarle, como presa de un encantamiento, me doy cuenta que lo que está haciendo es traer varias unidades de su colección ahora en entrega de 'El País', para donarlos a la biblioteca. Cómo me gustaría que me regalara alguno de esos cds...firmado, claro. Esperamos los dos en el mostrador, uno al lado del otro. Yo espero al bibliotecario y él al director, al que ha ido a buscar mi bibliotecario. Así que en la espera, le digo:


'Te admiro, me encantas, te he seguido siempre...'- El mira los cds de Llach que tengo para llevarme. Adivino que no le hace gracia. Intento ganármelo. ' Hace 15 años el fotógrafo tuyo habitual te pidió que le firmaras una foto de un concierto, para hacérmela llegar a mi. Aún la tengo, guardada...La tenía colgada, pero un día limpiando el cristal el líquido cayó dentro y corrió la tinta de tu dedicatoria. ¿Lo recuerdas?'


Serrat flipa con mi paranoia, y se gira suplicando en su mente la pronta aparición del director que le libere de una fan 'tocada'. Empiezo a menear los cds de Llach y pienso en que prefiero los de Serrat. Claro que están aún por catalogar y no los podré llevar en préstamo hoy. Suspiro. El me mira y adivino por como menea sus cds que está pensando en regalarme alguno para que me calle.


Justo cuando iba a tender su mano hacia mí, me he despertado. Ni siquiera era mi hora, me he despertado una hora antes. Y aunque he apretado los ojos, acurrucándome, no he podido retornar a la biblio.


AL levantarme, con aquel regusto del sueño interrumpido, he recordado que era martes. Eso lo explicaba todo.


Con el día ya torcido, solo por saber su nombre, he pasado la mañana, donde he podido vivir un episodio del todo inesperado, que me ha dejado aún peor sabor de boca. Hay días en que lo mejor sería no abrir la boca. Hoy es uno de esos.


Y por si esto fuera poco, teniendo en cuenta que lo peor del martes comienza a las 16 horas en mi caso, una gentil amiga virtual se ha conectado al messenger para decirme básicamente que este martes aparte de nombre tenía apellido 13.


Esto ha hecho que me explicara el episodio inesperado. Y es que no sólo todo tiene un porqué, sino que si no lo tiene y lo buscas lo encontrarás.


Que ustedes lo pasen mejor que yo, porque yo hoy...digamos que no estoy demasiado bien.


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