29 mayo 2007

De princesas

La princesita está triste...¿qué tendrá la princesa?


Así empezaba mi compañera de pupitre en algún trimestre de quinto de primaria su peculiar manera de intentar sacarme una sonrisa. Yo pretendía permanecer impasible a ella y a su juego, pero ella no se rendía facilmente, de hecho, no se rendía. Con su cara seria repetía sin cesar esa misma frase, usando sólo la A en todas las vocales, luego la E, y así todas. Sobrevivir a la O era algo que no me estaba dado a mí, y en esa rompía a reir ineludiblemente.


Así que quizás por eso o quizás por cualquier otra cosa, siempre he pensado que las princesas viven grandes períodos de su vida tristes, llorando en sus torres de belleza cautivadora, rodeadas de todo tipo de bienes materiales y carentes del verdadero amor. Imagino esa princesa de linda melena convenientemente peinada, con su vestido a juego con las cintas y telas que adornan su pelo, mirando por la ventana de la más alta torre como a lo lejos uno de los sirvientes de palacio se esconde para acariciar la cara de una afortunada criada que se sonroja cuando él le regala una flor que robó del jardín de la princesa. Por la cara de la princesa resbala una lágrima mientras se pregunta si existe alguna posibilidad de poder tenerlo todo para ser feliz o si es necesario renunciar siempre a algo.


La princesita está triste, ¿ qué tendrá la princesa?






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